La casa más famosa de Joyce en Dublín, a un paso de convertirse en un albergue turístico

Foto: Entrada de la casa en la que James Joyce ambientó el relato "Los muertos", el más significativo de "Dublineses" - ABC

Escritores como Edna O’Brien, Colm Tóibín, Ian McEwan o Salman Rushdie se oponen a los planes del Ayuntamiento de la capital irlandesa, que ya ha concedido el permiso de obra para reformar el edificio en el que transcurre «Los muertos»

El Ayuntamiento de Dublín tiene muy enfadados a un grupo de famosos escritores irlandeses encabezados por Edna O’Brien, Colm Tóibín y Sally Rooney. La historia se remonta a 2017, cuando el consistorio de la ciudad dejó pasar la oportunidad de comprar «la casa de los muertos», así conocida porque en ella trasncurre uno de los mejores relatos de James Joyce, «Los muertos», incluido en «Los dublineses». Ya entonces, aquel desdén administrativo hacia la propiedad, que ocupa un importante lugar en el imaginario literario irlandés, provocó críticas, sobre todo cuando se supo que la casa fue, finalmente, adquirida por 650.000 euros por dos inversores privados, Brian Stynes y Fergus McCabe.

Hace un año, se hicieron públicos los planes turísticos que ambos tenían para «la casa de los muertos», convertirla en un albergue de 54 habitaciones, lo que provocó una respuesta rápida y contundente por parte de 99 autores, incluidos los ya mencionados, además de Salman Rushdie e Ian McEwan, que firmaron una carta en contra del proyecto urbanístico. Tóibín fue más lejos, y en una misiva separada de la del resto aseguró que, de seguir adelante, la obra «destruiría una parte esencial de la historia cultural de Irlanda».

El Departamento de Cultura y Patrimonio de Irlanda también se mostró contrario, al considerar que «socavaría, disminuiría y devaluaría la importancia de un lugar que es patrimonio cultural universal, y parte fundamental de la designación de Dublín como Ciudad Literaria de la Unesco». “Dublín puede construir todas las habitaciones de hotel o albergue que quiera, pero si continúa ignorando y demoliendo su patrimonio cultural único, destruirá lo que queda del corazón de la ciudad y quedará poco que los visitantes o los propios dublineses puedan apreciar”, escribió en el «Irish Times» John McCourt, un académico experto en Joyce que forma parte de la campaña que iniciaron Tóibín y compañía.

Así quedaron las cosas, en un suspenso acrecentado por la incertidumbre derivada de la pandemia, hasta que, el pasado viernes, el Ayuntamiento de Dublín concedió el permiso de obra, argumentando que, aunque el edificio es de “especial interés”, “su estado actual es preocupante y el cambio de uso propuesto será la mejor manera de asegurar su conservación a largo plazo”. McCourt declaró sólo un día después al «Sunday Times» que presentarían una apelación formal para intentar revocar el permiso. «Destruir nuestra herencia literaria para construir otro albergue durante una pandemia arruina nuestras creencias», dijo. Los constructores también habían revisado sus planes para omitir la anexión de una parte de nueva construcción detrás de la casa, lo que había provocado temores de que el carácter del edificio cambiara irrevocablemente.

En noviembre del año pasado, un reportero de «The Observer» tuvo ocasión de acceder a la vivienda, y esta fue su conclusión: “Todos los gritos de vandalismo cultural, de profanación del gran templo de la literatura, nublan un hecho melancólico: el edificio ya está destrozado, ya está profanado, víctima de un siglo de abandono … Cayó en desuso y decadencia, su techo está roto, sus interiores devastados por ocupantes ilegales… Todo el edificio estuvo a punto de desaparecer por un incendio a mediados de la década de 1990”.

La casa, ubicada en el número 15 de Usher’s Island y construida en 1775, fue el hogar de las tías abuelas de James Joyce, que en la década de los 90 del siglo XIX dirigieron allí una escuela de música. El autor irlandés la convirtió en el escenario principal de su cuento «Los muertos» (1914), considerado una obra maestra del género y en el que aparece descrita como una «casa oscura y demacrada en Usher’s Island». En 1987, John Huston rodó allí su adaptación cinematográfica del relato. En épocas más recientes, la casa acogió exposiciones, eventos y cenas con Joyce como protagonista.

La casa de Aleixandre

Lo sucedido con la casa de Joyce en Dublín recuerda, tristemente, a la situación de Velintonia, el que fuera el hogar de Vicente Aleixandre en Madrid. La casa del Nobel de Literatura lleva años a la venta y se encuentra en un estado de lamentable abandono, pese a los reiterados intentos de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre de que la Comunidad de Madrid la declare Bien de Interés Cultural, lo que aseguraría su protección. En noviembre del año pasado, la consejera de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, desveló en la Asamblea de Madrid la intención del Gobierno regional de mover ficha en este asunto. Rivera de la Cruz explicó entonces que con la actual Ley de Patrimonio es imposible la protección que se solicita, pero han encontrado un resquicio por el que tal vez consigan dársela. «Soy optimista», reconoció la consejera.

La vía que el Gobierno de la Comunidad pretende seguir es declar la casa de Aleixandre BIC basándose «en su indudable condición de lugar histórico». Así, están estudiando esta posibilidad y trabajando en una contundente argumentación en este sentido. Un asunto distinto es el archivo del Nobel, que no tiene actualmente ninguna protección y, por tanto, podría ser vendido sin reparo legal alguno. Rivera de la Cruz se mostró dispuesta a trabajar también porque se proteja y anunció que quiere declararlo Bién integrante del patrimonio histórico de Madrid, como primer paso para hacerlo luego BIC.


Tomado del portal español ABC