La OTAN busca mostrar su unidad ante la “agresión” rusa reforzando su presencia en el Mar Negro

Foto: Joshua Roberts / Reuters

La Alianza anuncia un paquete de medidas para ayudar a Georgia y Ucrania, y el secretario de Estado Mike Pompeo reitera que los militares rusos «deben irse» de Venezuela

Por: Pablo Guimón – Washington

El País (Es)

Setenta años después, el mismo escenario y la misma amenaza. La OTAN regresó este jueves a la sede del Departamento de Estado en Washington, donde se firmó el Tratado el 4 de abril de 1949. Hoy son 29 miembros, 17 más que en su origen, y el mundo es muy diferente. La Guerra Fría es historia, pero la principal preocupación de la Alianza Atlántica sigue siendo la misma: contrarrestar a Moscú. El secretario general, Jens Stoltenberg, anunció la aprobación de un paquete de medidas para incrementar la presencia de la OTAN en el mar Negro y abordar «las agresivas acciones de Rusia» en ese escenario de su conflicto con Ucrania.

«Nos hemos puesto de acuerdo en un paquete de medidas para ayudar a Georgia y Ucrania», dijo Stoltenberg, en conferencia de prensa. Las medidas, impulsadas por Estados Unidos, incluyen iniciativas para mejorar la formación de fuerzas marítimas y guardacostas de Georgia y Ucrania, visitas a puertos, ejercicios militares y un mayor intercambio de información. «Esto se añadirá a nuestra actual cooperación, que ya es cercana. Ahora mismo, grupos navales de la OTAN están patrullando el mar Negro y hoy hacen ejercicios con barcos de Ucrania y Georgia», recordó el secretario general.

Las alarmas sonaron en el mar Negro cuando, en noviembre del año pasado, en una operación cerca del estrecho de Kerch en Crimea, Moscú apresó tres navíos y dos docenas de marineros ucranios, que siguen bajo custodia de las autoridades rusas. «Pedimos a Rusia que libere a los marineros ucranios y los barcos que se incautó el año pasado en el mar de Azov», advirtió ayer Stoltenberg.

Los aliados también abordaron la delicada situación del Tratado para la Eliminación de Misiles Nucleares de Medio y Corto Alcance (INF), firmado en 1987 por Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, una acuerdo clave en el desarme nuclear alcanzado al final de la Guerra Fría. Las “violaciones continuadas” de los términos del acuerdo por parte de Rusia, lamentó Stoltenberg, “han hecho del mundo un lugar más peligroso”. “La OTAN se prepara para un mundo sin INF”, advirtió

El pasado 1 de febrero Estados Unidos anunció que dejaba en suspenso el INF, uno de los últimos grandes tratados de control de armas nucleares con Rusia, firmado por Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov, que ha contribuido a alejar de Europa los misiles de rango corto y medio durante décadas. En virtud de los términos del acuerdo, Moscú disponía de seis meses para cumplir sus obligaciones, antes de que el Tratado pase de estar suspendido a definitivamente anulado, desatando el temor a una nueva carrera armamentística. Rusia niega su incumplimiento y acusó a EE UU de buscar excusas para abandonar el Tratado.

Stoltenberg recordó que Moscú aún «está a tiempo» de volver a adherirse a los términos del INF antes de que Washington consume su salida, el próximo 2 de agosto. De no lograrse una solución, dijo el secretario general, la OTAN actuará de manera “comedida y coordinada”. «No vamos a imitar lo que Rusia está haciendo, no vamos a desplegar misiles en Europa porque los aliados estamos comprometidos con la no proliferación», aclaró.

“No queremos una nueva Guerra Fría”, advirtió Stoltenberg. Pero son muchos los frentes abiertos en la actualidad entre los aliados y Moscú, incluido el cibernético y de influencia: Estados Unidos acusa a Rusia de haber interferido en las elecciones presidenciales de 2016, que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca. El propio presidente estadounidense acaba de ser exonerado, según el resumen que el Departamento de Justicia ha difundido de los dos años de investigación del fiscal especial de Robert Mueller, de las acusaciones de conspiración con Moscú.

Los ministros de Exteriores de los miembros de la Alianza, a pesar de las diferencias entre Estados Unidos y aliados importantes como Alemania y Turquía, quisieron exhibir una unidad ante una “más agresiva Rusia”, como la calificaron en un comunicado conjunto, en el contexto de “un orden internacional desafiado”.

POMPEO: LOS MILITARES RUSOS «DEBEN IRSE» DE VENEZUELA

El secretario de Estado Mike Pompeo confirmó ayer que los ministros de Exteriores hablaron también de la presencia de militares rusos en Venezuela, a pesar de que el país latinoamericano no es miembro de la OTAN. “Hablamos sobre Venezuela”, explicó Pompeo en conferencia de prensa, al finalizar la reunión en Washington con motivo del 70º aniversario de la Alianza. “La posición de Estados Unidos la ha dejado clara el presidente Trump: deben irse. Sí, hablamos de eso», añadió.

La mención a la situación en Venezuela fue, según el secretario de Estado, en el marco de un debate más amplio sobre la actividad de Moscú en el exterior. «Hablamos de Venezuela en el contexto de los esfuerzos de Rusia en todo el mundo, sus esfuerzos en Ucrania, la actividad maligna de Rusia en Siria, lo que hicieron en el mar de Azov… En cada uno de esos casos estamos haciendo lo mejor que podemos para responder», aseguró Pompeo. «En el caso de Venezuela, EE UU tiene sus respuestas preparadas», advirtió.

Dos aviones militares rusos llegaron a finales de marzo al aeropuerto de Maiquetía, en Caracas, con un centenar de militares a bordo. Según explicaron fuentes de la Embajada de Rusia en Venezuela a la agencia de noticias oficial Sputnik, las aeronaves portaban material y funcionarios para cumplir con varios acuerdos militares entre ambos países. Venezuela es el mayor comprador de armas rusas en América Latina y Rusia es, junto a China y Turquía, uno de los grandes aliados internacionales de Maduro.

El ministro de Exteriores español, Josep Borrell, confirmó también que se había hablado de Venezuela, aunque solo “tangencialmente”. Estados Unidos, dijo Borrell, “ha relacionado la presencia rusa en Venezuela con lo que significa Rusia como potencia asertiva”. Pero “la OTAN no está en Venezuela y esta es una reunión de las OTAN, no un chat para abordar todos los problemas del mundo”, añadió Borrell, que aseguró no tener “ninguna confirmación” de lo que ha ido a hacer esos militares rusos en el país.


Tomado del diario El País (Es)