La Tierra dará 367 vueltas en 2020, aunque solo habrá 366 días

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Cada 24 horas el planeta gira una vez sobre sí mismo y un poquito más

¿Cuántas vueltas dará la Tierra sobre sí misma en 2020? Salvo que seas terraplanista, la respuesta a la pregunta que da título a este artículo es tan obvia que roza incluso la ingenuidad. Todo el mundo sabe que nuestro planeta realiza 365 rotaciones en un año y, en caso de año bisiesto, una más. Como 2020 es bisiesto, significa que el planeta girará 366 veces. Pero esa no es la respuesta correcta: la realidad es que cada año la Tierra gira sobre sí misma 366 veces y, años bisiestos, 367.

Pensarás que el equivocado soy yo porque la lógica y el sentido común dicen que cada 24 horas el planeta realiza una revolución completa y eso es algo que podemos observar continuamente, ¿verdad? Pues precisamente ahí reside el fallo. La clave del asunto es que en 24 horas el planeta no realiza exactamente un giro completo, sino un poquito más. Esta aparente contradicción surge porque no existe una única manera de definir un día.

Una definición de día es el tiempo que tarda el planeta en realizar un giro sobre sí mismo. En la siguiente imagen viene representado un giro completo en el que se ha tomado como referencia una estrella lejana. Al inicio del giro, la flecha apunta hacia la estrella y al final del giro la flecha vuelve a apuntarla. El tiempo que la Tierra tarda en realizar esta revolución se llama día sidéreo y tiene una duración de 23 horas, 56 minutos y 4 segundos.

Existe otra forma más clásica e intuitiva de definir un día: el tiempo que tarda el Sol en regresar al mismo punto en el cielo. Por ejemplo, si empiezo a contar en el momento en que el Sol se encuentra sobre mi cabeza, habrán transcurrido exactamente 24 horas cuando el Sol vuelva a estar sobre mi cabeza. Este transcurso de tiempo se conoce como día solar, es casi cuatro minutos más largo que el día sidéreo y es lo que habitualmente entendemos por «día».

Por cada día solar transcurre un día sidéreo y un poquito más. O, a la inversa, por cada día sidéreo falta un poquito de día solar. Esta pequeña diferencia se va acumulando poco a poco hasta el punto de que 366 días sidéreos se corresponden con 365 días solares. Dicho de otra manera, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre (365 días solares) nuestro planeta ha girado 366 veces sobre sí mismo. Y en un año bisiesto, un día y un giro más.

Puede parecer contraintuitivo: el sentido común nos dice que cuando la Tierra da una vuelta sobre sí misma (día sidéreo) el Sol estará en la misma posición en el cielo, pero en realidad esto es falso. Para que el Sol regrese a su posición inicial (por ejemplo, sobre mi cabeza) la Tierra necesita dar un giro completo y un poquito más. Vemos el Sol moverse en el cielo debido a la rotación terrestre pero también lo hace debido a la traslación, el movimiento que hace la Tierra alrededor del Sol. Vamos a verlo en la siguiente imagen:

En la figura de la izquierda (1), el Sol está sobre las cabezas de los habitantes que se encuentran en la flecha azul, que apunta hacia arriba. En ese instante comenzamos a contar (2). Cuando el planeta realiza un giro completo sobre sí mismo y la flecha azul vuelve a apuntar hacia arriba (3) ha transcurrido un día sidéreo pero el Sol aún no está sobre las cabezas de los habitantes de esta flecha. Esto sucede así porque el planeta se ha movido a lo largo de su órbita. La Tierra necesita girar un poquito más para que los habitantes de la flecha azul vuelvan a tener el Sol sobre sus cabezas, es decir, necesita girar un poquito más para que transcurra un día solar (o un día tal y como lo contamos en nuestros calendarios). En resumen, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2020 transcurrirán 366 días de 24 horas (solares) y 367 días de 23 horas, 56 minutos y 4 segundos (sidéreos).

La diferencia entre el día solar y el sidéreo es muy pequeña en el caso terrestre, pero puede ser mayor en el caso de otros planetas. Supongamos un hipotético planeta que siempre mostrase la misma cara apuntando hacia su sol. Una mitad estaría continuamente iluminada mientras que la otra mitad estaría sumida en una eterna penumbra.


Tomado del portal Verne del diario EL PAÍS (ES)