Los mejores años de Cortázar, García Márquez, Vargas Llosa y Fuentes, en una nueva serie

Foto: Revista Don

“Impriman la leyenda” analiza y debate el boom latinoamericano. Trabaja con imágenes de archivo y recreaciones de actores. Las claves de un fenómeno que proyectó al mundo a los escritores del continente.

Por: Verónica Abdala

Clarín (Ar)

«Creo que el boom es una nebulosa, que nadie supo bien qué cosa era», dice el Nobel peruano Mario Vargas Llosa. «Fue una explosión, algo pasó con la literatura que se escribía en esta parte del mundo», introduce el periodista Ezequiel Martínez. «En América latina estamos escribiendo una sola novela con distintos capítulos», define, en una imagen de archivo, el mexicano Carlos Fuentes. «Fíjate lo que eso significa como signo revolucionario, como búsqueda de una identidad», reflexiona por su parte el Gran Cronopio, Julio Cortázar.

Pero también se cruzan voces críticas, como la de la cronista argentina Leila Guerriero Fue un boom de testosterona, no había mujeres en el boom»; «diría que quizás fue un misterioso alineamiento de planetas, si creyera en esas cosas»). Y está también quien opina que «se trató de una de las mayores operaciones de marketing del siglo XX».

Impriman la leyenda, con dirección de Cecilia Priego y producción de Blas Eloy Martínez para Haddock Films, es una nueva serie de Encuentro que explora las claves de aquel fenómeno cultural que, aunque todavía se discute, marcó un antes y un después en la historia de la literatura del continente. Se emite los martes a las 21.30 (y también queda en el canal de Encuentro de YouTube).

«Veníamos trabajando con material de archivo y hacia tiempo queríamos hacer algo que abordara la relación entre la realidad y la ficción. A raíz de un concurso del INCAA para proyectos de docuficción, empezamos a elaborar esta serie que tiene como eje el boom latinoamericano, pero que aborda temas como el rol de la mujer, la industria editorial, el marketing, los egos y la ficcionalización de la realidad y el contrato autor-lector», cuenta Martínez a Clarín, hijo de otro escritor notable, Tomás Eloy Martínez . «Nos interesaba mucho la puesta en escena de una redacción y de las representaciones de los conflictos a partir de un único escenario. Así surgió este formato. Ceci desarrolló esa puesta con mucha creatividad. Finalmente, serán cuatro capítulos temáticos de 28 minutos cada uno, dedicados a distintos aspectos del boom latinoamericano y en los que se desarrollan algunas cuestiones muy interesantes e incluso polémicas».

“Hay algunas cuestiones todavía muy interesantes e incluso polémicas, como el de las escritoras mujeres, invisibilizadas en el marco del boom”.

En el canal de Encuentro de YouTube ya puede verse el primer capítulo, Operación boom, que aborda, a partir de imágenes de archivo, entrevistas y recreaciones de ficción, aquella movida literaria y editorial que, a partir de 1960, proyectó al mundo a un puñado de novelistas latinoamericanos relativamente jóvenes, que fueron ampliamente distribuidos en Europa. Sus obras daban cuenta de la riqueza de la narrativa de la región y también de la complejidad y la belleza de su historia y su mitología. Este martes se estrena el segundo capítulo.

El colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar, el peruano Mario Vargas Llosa fueron las caras visibles de un fenómeno inaudito que propagó el interés por la literatura latinoamericana a nivel planetario, así como el guatemalteco Miguel Ángel Asturias y el mexicano Carlos Fuentes.

Siempre bajo la cuidadosa tutela de la agente literaria española Carmen Balcells, con quien tenían una relación que trascendía lo profesional: además de beneficiarlos con contratos que ampliaban los derechos de los autores sobre la venta de sus libros -y cambiaron en su momento las reglas entonces vigentes en el mercado editorial-, ella cuidaba de sus escritores «como una madre«, grafica una entrevistada.

Millones de lectores se interesaron por leer a los autores del boom  latinoamericano, alentados por una activa estrategia de promoción que terminaría redundando en una explosión comercial», según señala el periodista español Xavi Axén.

Claudia Piñeiro, Gabriela Cabezón Cámara, Josefina Licitra, Martín Kohan, Rodrigo Fresán y Sylvia Molloy son otros de los entrevistados para la serie, así como el agente literario Guillermo Schavelzon.

En aquellos años, desde la tapa del suplemento cultural de Primera Plana, que dirigía el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez, también se propulsaban las carreras de autores como el cubano José Lezama Lima, que por entonces nadie conocía. Y títulos como Cien años de Soledad, uno de los emblemáticos del boom. Francisco Porrúa fue uno de los primeros editores en el mundo en leer la famosa novela de Gabo, elogiada en ese suplemento y que había llevado al colombiano -que obtendría el Nobel en 1982- a la tapa.

Rayuela, de Cortázar (que originalmente iba a llamarse Mandala) y La ciudad y los perros, de Vargas Llosa, que para muchos da nada menos que inicio al boom, fueron otros de los títulos que dieron impulso definitivo a la presencia de los autores del continente en el extranjero.

El peruano había empezado a escribir esa novela en Madrid y la terminaría en París, recuerda la serie, que también expone audios de archivo en los que los propios protagonistas del movimiento relatan sus vivencias en primera persona y leen fragmentos de sus títulos más famosos.

«La literatura rompe, destruye, la idea de la tribu y la proyecta, te vuelve un ciudadano del mundo», define Vargas Llosa en la primera emisión.

«El boom también representa cierto paternalismo europeo, que gustaba descubrir las miserias lujosas en el estilo que se reflejaban en estos libros: las dictaduras, los excesos, los fusilamientos masivos; hay ago del salvajismo de lo tropical de las novelas del boom que resultaba reconfortante para las sociedades europeas algo aburridas», reflexiona, por su parte, Guillermo Martínez. 

«Ellos van a ir siempre a las historias enormes, que tienen una importancia histórica y social», analiza Cabezón Cámara, en relación a los escritores del boom. «Eran abarcativos, no se contentaban con hablar de sus problemáticas familiares, sino de ​que buscaban hablar de las sociedades, dar cuenta de sus respectivos universos», completa la colombiana Margarita García Robayo. 

Aunque no todo fue color de rosas: la complicidad entre los autores más celebrados daría lugar después a los celos, resquemores, competencias. Carlos Fuentes nunca llegaría a equiparar la fama o las ventas de Vargas Llosa o García Márquez. Cortázar asumiría una prudente distancia. Y esas diferencias se verían profundizadas por la pelea entre Vargas Llosa y García Márquez, por las discrepancias políticas, el trasfondo de algunas situaciones personales, las adhesiones y críticas a la Revolución Cubana (1959), entre otros factores que los terminaron enfrentando.

Impriman la leyenda también aporta algunas claves sobre lo que vino después: una consecuencia visible del boom fue el impacto y la fascinación global que provocó el realismo mágico de García Márquez. «Generó toda una corriente (literaria) y fue algo maravilloso, pero que también produjo sus deformidades en la percepción lo que tenía que ser la literatura latinoamericana«, piensa Guerriero. «Muchos autores de las generaciones posteriores sufrieron las consecuencias de que los editores no estuvieran interesados más que en el realismo mágico», agrega Guillermo Martínez. «Aunque esto obedecía a un fenómeno de tipo editorial o comercial, no creo que la línea estilísticas del boom hayan determinado nada para los escritores que siguieron», piensa el autor de Crímenes imperceptibles.  

El capítulo de este martes estará dedicado a las mujeres que el boom invisibilizó. No es de extrañar que José Donoso llamara al boom «la pandilla masculina»: fueron todos hombres, muchos casados con escritoras, cuyas carreras quedaron en el camino. Elena Garro -de la que García Márquez dijo que había inventado el realismo mágico-, Gabriela Mistral -única latinoamericana que ha recibido el Nobel-, y Alejandra Pizarnik son tres de las más conocidas que suelen mencionarse entre las olvidadas.

¿El boom era un club que no aceptaba mujeres? Ese es uno de los interrogantes que develará la segunda emisión, titulada Bajo la sombra del boom. Después vendrá Ficciones verdaderas, un capítulo que aborda el uso que los autores hicieron de la ficción para tapar los huecos narrativos que les escondía la realidad; y Compromiso y después, el cuarto y último capítulo, dedicado a la participación política que asumieron y a la forma en que ésta se coló en la obra de cada uno de los autores.

Empezá a ver la serie en este Link.  


Tomado del portal del diario Clarín (Ar)