Mauricio Claver-Carone queda como único candidato para presidir el BID

Foto: Mauricio Claver-Carone busca la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo / Jim Lo Scalzo. EFE

El candidato argentino, Gustavo Béliz, anunció que se retiraba de la contienda.

Por: Sergio Gómez Maseri

EL TIEMPO

Salvo una sorpresa de última hora, todo indica que Estados Unidos impondrá a su candidato, Mauricio Claver-Carone, como nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través de un polémico proceso que ha generado profundas divisiones a lo largo de la región. Claver-Carone, de hecho, ni siquiera tendrá rival, luego del anuncio este jueves de Argentina de abstenerse en la votación y no presentará candidato, el último que quedaba en disputa.

Claver-Carone, de acuerdo con fuentes, ya tendría asegurada tanto una mayoría de los votos entre los miembros prestatarios del Banco (28 países de América Latina) como entre sus accionistas (48 países, entre prestatarios y no prestatarios). Dos requisitos que deben alcanzarse para ganar la elección.

El voto está previsto para este sábado durante una reunión que se llevará a cabo de manera virtual, dada las restricciones que existe por la pandemia del covid-19.
En junio, la administración republicana de Donald Trump desató la controversia al presentar a Claver-Carone, asesor de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental en la Casa Blanca, como reemplazo del actual presidente del BID, el colombiano Luis Alberto Moreno, que se retira tras 15 años en cabeza de la institución.

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Desde la fundación del banco, hace más de seis décadas, y gracias a un acuerdo de caballeros que hasta ahora se había respetado, la presidencia del BID había recaído en un latinoamericano, mientras que su vicepresidencia se delegaba a un estadounidense.

Algo muy parecido a lo que sucede con el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde la jefatura está reservada para un europeo;
 el Banco Mundial, donde esa silla le corresponde a EE. UU., o el Banco Africano de Desarrollo, que siempre lidera un africano.
Pero Trump, haciendo uso del enorme poder que tiene EE. UU. como dueño del 30 por ciento de las acciones del BID, decidió romper con el precedente y postular a Claver-Carone, quien es hijo de padre español y madre cubana, pero nació en Miami.

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Su candidatura fue polémica desde el comienzo. No solo por la ruptura del pacto, sino por su perfil, visto como muy político por algunos y sin las credenciales suficientes para dirigir la institución.

El asesor se ha beneficiado por la ausencia de un candidato de consenso entre los países regionales. Si bien Costa Rica presentó a la expresidenta Laura Chinchilla, y Argentina, al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, sus candidaturas nunca despegaron.

Aun así, Washington arrancó la puja con una clara ventaja: entre su 30 por ciento y otro 14 por ciento que de inmediato le ofrecieron los gobiernos conservadores de Iván Duque en Colombia y Jair Bolsonaro en Brasil (3 y 11 por ciento de las acciones, respectivamente), Claver-Carone ya tenía un pie en la presidencia desde el primer día.

Varios países, entre ellos Argentina, Costa Rica, México y Chile, intentaron postergar la elección alegando que se trataba de una decisión muy importante como para tomarse por control remoto y propusieron una nueva fecha (marzo del año entrante) cuando probablemente ya sería posible una reunión presencial en Washington.

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En el fondo era un argumento “fachada”: la razón principal era evitar que la presidencia del BID se resolviera a solo dos meses de los comicios presidenciales en EE. UU. y cuando aún es incierto si Trump ganará la reelección o se impondrá el demócrata Joe Biden. Si Biden gana, y de momento va adelante en las encuestas, el banco quedaría en manos de una persona que es detestada por la oposición (el exvicepresidente ya dejó eso claro) y sin el apoyo de esa nueva administración en Washington, que es clave para la llamada recapitalización del BID, el objetivo número uno de una institución que quiere aumentar su capacidad prestataria en la región.

De hecho, expresidentes de América Latina, Europa y congresistas de EE. UU.
advirtieron a través de diversas cartas
 y comunicados públicos que la movida de la administración Trump terminaría siendo contraproducente para el banco en el mediano y largo plazo.

El único camino que les quedaba para tumbar la candidatura del estadounidense era provocar una ausencia de quorum durante la sesión de este sábado. Bajo las reglas del BID, para que una elección sea válida es necesario un quorum de más del 75 por ciento entre los países accionistas. Entre México, Chile, Costa Rica y Argentina ya contaban con el 21 por ciento y solo era necesario que se sumaran los países europeos, que en su conjunto son dueños del 11 por ciento de las acciones.

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Pero esta semana trascendió que el gobierno mexicano de Manuel López Obrador no está dispuesto a desafiar a Trump y si bien pediría la postergación, está en contra de provocar una ausencia de quorum. Y sin ese 11 por ciento es imposible sumar el 25 por ciento que necesitan para boicotear la cita. Los europeos, además, estaban esperando a que creciera la oposición a EE. UU. entre otros países de la región para sumarse a esa iniciativa. Al no suceder, resultaba inconveniente casar una pelea con Trump.

Claver-Carone ha prometido ser un líder inclusivo que piensa maximizar el potencial del banco en la región. Y sostiene que es algo que podrá hacer pues cuenta con el respaldo de su gobierno y el Congreso para expandir la cartera del BID. Pero su promesa, no hay duda, dependerá mucho de lo que suceda en noviembre, cuando se defina la presidencia de EE. UU.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON


Tomado del portal del diairo EL TIEMPO