Muere el libretista Fernando Gaitán en Bogotá

Foto: Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO.

El creador de éxitos como ‘Yo soy Betty, la fea’, murió de un infarto, en la clínica de El Country.

El reconocido libretista bogotano Fernando Gaitán deja un gran legado de exitosas producciones de televisión como ‘Yo soy Betty, la fea’, ‘Café con aroma de mujer’ y ‘Hasta que la plata nos separe’.

Su deceso, según amigos cercanos y familiares, se produjo a causa de un infarto en la Clínica del Country, en el norte de la capital.

Una de las primeras ideas de Gaitán, cuando tan solo tenía 22 años, fue la posibilidad de poner la literatura al servicio  de la televisión, luego de que fuera posible hacerlo con el periodismo. Su premisa era elaborar dramatizados que tuvieran como base central los métodos del periodismo, la investigación, la crónica, el reportaje.

En 1983 empezó a leer libretos de otros escritores, especialmente los de Bernardo Romero. ‘Présteme unos libretos para ver cómo se hace esa vaina ‘, le dijo. Poco después estudió técnica de libretos y empezó a hacer comedias. Los nombres de esos trabajos hoy no dicen mucho: ‘Los de al lado’ y ‘El agente viajero’.

Cuando arrancó a hacer libretos, nadie le creía. Con un fulano de 22 años nadie podía arriesgar los dolorosos costos de una producción. Eran épocas en que ninguna programadora estaba para grandes inversiones. Sólo cuando escribió ‘Azúcar’, junto a Mauricio Navas, supo que las cosas habían dado un viraje del escepticismo al optimismo.

Su esquema concordaba con el estilo que entonces se imponía en la televisión colombiana: historias de regiones a las que nunca llegaba literatura. Y Fernando Gaitán, el célebre escritor de ‘Café’, jugaría, a partir de ahí, con esos elementos.

«La literatura colombiana no es como la de los Estados Unidos que, sea buena o mala, abarca todos los temas y lugares. En nuestro país eso no ha sucedido. Aquí los escritores se han engolosinado con temas como la violencia, en la época que se instauró el Frente Nacional, y después con la onda caicediana en la que brillaban los bares y la vida nocturna de las ciudades. Para un libretista es un problema porque necesita abordar ciertos temas, pero encuentra que en la literatura no existen», comentó alguna vez.

Al preguntarle qué tipo de temas eran esos, Gaitán le dijo a este diario: «Con Café. Fue increíble encontrar que sobre el producto más importante del país no existían recreaciones escritas. De La Guajira (él escribió Guajira) sólo había una novela: Cuatro años alrededor de mí mismo. Y, lo peor, las que hay generalmente son temas viejos que nada tienen que ver con la nueva realidad».

Sobre ‘Café con aroma de mujer’, Gaitán recordó que fue una idea de los directivos de RCN que querían desarrollar un tema que girara en torno al grano.

«Yo tenía una historia que duró guardada en un cajón por tres años. El problema, como ya estaba el tema, era encontrar una historia de amor y la hallé en la oposición de clases que hay en el Eje Cafetero: familias poderosas de mucho linaje frente a otros que no se sabe de dónde vienen, que son parias y que no tienen tierras. Ahí vi que podría ubicar a un personaje de aquí y a uno de allá», recordó.

Muchos años después, de ser testigo de los que significó esta novela en su prolífica carrera, Gaitán agregó: «Café es una historia tradicional, si se quiere la de una cenicienta, que fue importante por el manejo del contexto y del personaje femenino, una mujer que maneja su vida por iniciativa propia. Su horizonte va más allá del amor, no como otras que tienen como fin la aparición del amor y del galán que la rescata. Gaviota era una mujer de los 90: bien si aparece el tipo chévere, o si no, voy a surgir igualmente».


Tomado del portal del diario El Tiempo