Otro Japón por descubrir

 

La ambición anfitriona de Japón parece no agotarse. A pesar de volver a superar el récord de turistas extranjeros en 2015 con más de 19 millones de visitantes, sigue apostando por su promoción turística para cumplir, en 2016, con el objetivo del gobierno del país: superar los 20 millones de huéspedes.

Los españoles son uno de los objetivos primordiales de su promoción como destino de viaje, por ello, el país asiático promete no bajar los brazos en el salón internacional de turismo Fitur, que comienza este miércoles. Y para muestra, la vuelta de tuerca de la administración nipona para dar publicidad a sus bondades turísticas: quitarle el protagonismo a Tokio y Kioto para dárselo al Japón profundo. Este es el término que ha escogido el gobierno japonés para denominar a aquellos lugares del territorio nipón menos conocidos o, en algunos casos, totalmente ignorados por el turista extranjero.

La estrategia se centrará en potenciar al máximo destinos turísticos secundarios cercanos a esos sitios del ‘Japón profundo’, para que los primeros sirvan como punto de partida a rutas alternativas que pasen o concluyan en los segundos. Las medidas interpuestas por el gobierno para ejecutar este plan: publicidad y campaña de comunicación turística, como la que se verá en el ‘stand’ de Japón en Fitur esta semana; dispositivos de atención al visitante, puntos de información y guías voluntarios con conocimiento de idiomas; restauración de edificios históricos; mejora del sistema de transporte público local reduciendo transbordos; promoción de festejos tradicionales y eventos culturales contemporáneosconciertos, obras de teatro– para fomentar pernoctaciones; y subvenciones de hasta el 40 por ciento del presupuesto de los proyectos locales que se han apuntado al plan en 2014 y 2015. En total, 30 áreas han sido promocionadas dentro de esta estrategia turística, 14 de manera preferente. A la hora de seleccionar algunas de estas joyas del ‘Japón profundo’, el criterio podría centrarse en las más desconocidas por los no japoneses:

Reservas naturales y entorno de Shiretoko

En el extremo nordeste de Hokkaido, es la isla más septentrional del país y su nombre, en el idioma de la etnia nipona ‘ainu’, significa ‘final de la tierra’. Su entorno es uno de los hábitats naturales del oso pardo y su impresionante cascada de agua caliente fue llamada por los ‘ainu’ ‘el agua de los dioses’.

Reservas naturales de Shirakami-Sanchi

Se sitúan al norte de la prefectura de Tohoku, en la isla principal Honshu. Aquí se encuentran los últimos vestigios de los bosques templados del archipiélago nipón. En este territorio habitan múltiples especies de pájaros y el oso negro asiático.

Templo y tesoros de Hiraizumi

Localizados entre las prefecturas de Iwate y Miyagi, destacan los cinco monumentos o sitios históricos: templos Chuson-ji, con el impresionante Salón de Oro dedicado a la deidad budista Amida; Motsu-ji, conocido como ‘el jardín del paraíso’; Kanjizaio-in, destruido por el fuego en el siglo XVI y que conserva su hermoso jardín; Muryoko-in, que fue fundado con una monumental estatua de Amida; y la montaña Kinkeizan, utilizada para enterramientos budistas y con un encanto espiritual.

Archipiélago de las Ogasawara

Aunque pertenecen al término municipal de Tokio, se encuentran a 1.000 kilómetros de la capital japonesa. También conocidas como las ‘islas volcánicas’, fueron descubiertas en el siglo XVI por un navegante español. Sus habitantes tienen orígenes hawaianos y en estas islas tuvo lugar, en la Segunda Guerra Mundial, la famosa batalla de Iwo Jima.

Primera factoría moderna de seda

Se encuentra en Tomioka (100 kilómetros al noroeste de Tokio) y fue inaugurada a finales del siglo XIX. A pesar de su antigüedad y su intensa actividad, sus instalaciones se encuentran perfectamente conservadas.

Minas de plata de Iwami-Ginzan

Un enclave apasionante situado en la prefectura de Shimane, Honshu.

Isla de Yakushima

Localizada al sur de la prefectura de Kagoshima (Japón meridional), toda la isla es una reserva natural con especies endémicas de flora y fauna. Además, el 100% de la energía que se usa en la isla se produce, siempre con superávit, con una única central hidroeléctrica, siendo la isla un ejemplo medioambiental.

Los ‘gusuku’ de Okinawa

La isla más austral de Japón posee un importante patrimonio monumental procedente de la antigua dinastía de reyes insulares, donde destacan los ‘gusuku’ que, en idioma okinawense, significa ‘castillo’ o ‘fortaleza’.

Con estos enclaves y otros tantos más del ‘Japón profundo’, unidos a los destinos de éxito de Tokio, Kioto u Osaka, el país del sol naciente tiene encaminado el reto de superar la impresionante cifra de los 20 millones de visitantes.

 

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