Tensión en frontera: Con 12 votos a favor, activan acuerdo Tiar en OEA

Foto: Lenin Nolly / EFE

Con el compromiso de defensa mutua se busca aumentar presión sobre Nicolás Maduro.

Por: Sergio Gómez Maseri

EL TIEMPO

Un grupo de 12 países de la región aprobaron este miércoles en la Organización de Estados Americanos (OEA) la convocatoria de una reunión urgente entre los miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar) para discutir nuevas medidas de presión contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Paraguay, Venezuela (con el representante del presidente encargado de ese país, Juan Guaidó), Haití y República Dominicana votaron a favor de activar este mecanismo, creado en 1947 y que incluye el uso de la fuerza como una alternativa cuando uno de los estados miembros ha sido atacado.

Costa Rica, Perú, Bahamas, Panamá, Uruguay y Trinidad Tobago se abstuvieron o votaron en contra. Cuba, que también hace parte del Tiar, no votó pues no tiene un asiento en la OEA.

La cita del órgano de consulta del Tiar , que está compuesto por los cancilleres de la reunión, sería en una dos semanas cuando los funcionarios viajan a Nueva York para la Asamblea General de Naciones Unidas.

Aunque no es claro hasta dónde podrían llegar los miembros del Tiar en dicha reunión, se trata de un desarrollo bien importante y en el que Estado Unidos venía insistiendo desde hacía varios meses.

El Tiar fue firmado en 1947 en respuesta a la Segunda Guerra Mundial y es anterior a la misma fundación de la OEA, que sucedió en 1948. El objetivo del tratado, que actualmente cuenta con 19 miembros (eran 23 pero México, Nicaragua, Bolivia y Ecuador se retiraron), es que cualquier ataque contra uno de sus integrantes se considera un ataque contra todos y los compromete a tomar medidas para defender al afectado.

Entre ellas el tratado incluye represalias como el retiro de los jefes de misión, la ruptura de las relaciones diplomáticas, o la ruptura de las relaciones consulares. Todas medidas clásicas que también se prevén en acuerdos más generales como la Carta Democrática de la OEA.

Pero el Tiar, a diferencia de esta última, también prevé medidas más contundentes como «la interrupción parcial o total de las relaciones económicas, o de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas, y el empleo de la fuerza armada».

Es decir, tiene «dientes», pues contempla desde un embargo económico o un bloqueo marítimo, hasta una intervención militar. Si son precisamente esas características las que siempre han generado polémica en torno al Tiar.

Este miércoles, de hecho, varias de esas tensiones salieron a relucir durante el debate de la OEA.  Varios países, entre ellos México, rechazaron la movida por considerarla belicista y porque en el Tiar solo están poco más de la mitad de los miembros de la región y de la OEA. De hecho, y si se tiene en cuenta que solo 12 votaron a favor, querría decir que solo un tercio de la región se estaría inclinando por la activación del Tiar.

Dado que el caso de Venezuela no es el ejemplo clásico de la agresión de un país a otro, los proponentes se inclinaron por invocar su artículo 6, que habla de una serie de razones diferentes que justificarían su activación.

«Si la inviolabilidad o la integridad del territorio o la soberanía o la independencia política de cualquier Estado Americano fueren afectadas por una agresión que no sea ataque armado, o por un conflicto extra continental o intracontinental, o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América, el Órgano de Consulta se reunirá inmediatamente, a fin de acordar las medidas que en caso de agresión se deben tomar en ayuda del agredido o, en todo caso, las que convenga tomar para la defensa común y para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente», dice el artículo en cuestión.

Algo que, de acuerdo con los 12 países que empujaron la resolución en la OEA, ya estaría sucediendo, pues «la crisis en Venezuela tiene un impacto desestabilizador, representando una clara amenaza a la paz y a la seguridad en el Hemisferio».

El paso siguiente será definir, en una sesión de trabajo previa, el temario que discutirán los cancilleres cuando se reúnan en Nueva York.
 Y se habla, por ejemplo, de incluir otras motivos para la activación de Tiar además de la crisis humanitaria. Entre ellas, el amparo que Maduro le da a grupos narcoterroristas y la convivencia con el narcotráfico y otras estructuras criminales.

Lo más complicado, no obstante, será llegar a un acuerdo en torno a las medidas que adoptarían y que deberán ser aprobadas por las dos terceras partes de los miembros (13 votos). Aunque en la votación de este miércoles ya surgieron 12 países favorables, una cosa es votar en pro de una reunión de consulta y otra dar el visto bueno a una intervención armada o a un embargo económico.

Incluso entre los países que votaron por convocar la reunión hay resistencia a cualquier acción que huela al uso de la fuerza. De hecho, Costa Rica intentó introducir una enmienda que pedía eliminar cualquier discusión sobre este tema en la reunión de cancilleres. Finalmente fue derrotada pues los países alegaron que los embajadores de la OEA no podían poner una mordaza a lo que podían o no discutir los cancilleres.

Pero tanto el canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, como otros embajadores que participaron de la cita, subrayaron que el Tiar contempla muchas acciones de corte diplomático y económico, dejando el uso de la fuerza como una opción más entre un gran abanico de posibilidades.

La estrategia de EE. UU. al insistir en el Tiar es que al ser menos países que los que integran la OEA es mucho más fácil llegar a un consenso. En todo caso, no será fácil poner de acuerdo a por lo menos 13 países en un conjunto de acciones contra Venezuela. Especialmente si son las de corte más agresivo, pues muchos temen que en el futuro pueda usarse este mismo vehículo en su contra.

Además, está el riesgo de debilitar a la OEA como máximo órgano regional o de que se rompa el consenso que ya existe en los al menos 50 países que reconocieron al gobierno del presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó.

Para complicar aún más las cosas, el voto de Argentina, que hoy se cuenta entre los 12 favorables, podría perderse si la izquierda -como todo indica- termina ganando las elecciones presidenciales en Argentina.

De fondo, también hay otras complicaciones. En los casi 75 años de existencia, el Tiar ha sido activado unas 20 veces. Pero nunca se ha terminado aplicado como tal. La última de ellas fue tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Aunque el presidente George W. Bush pidió a sus socios latinoamericanos unirse a la coalición de países que atacaron Afganistán como respuesta, ningún latinoamericano se sumó.

Y eso en parte tiene que ver con la decisión estadounidense de apoyar al Reino Unido y no a la Argentina durante la Guerra de las Malvinas, a comienzos de los 80.  EE. UU. alegó entonces que su membrecía en la Otán lo obligaba con el Reino Unido y que, además, Argentina había sido el agresor.

Colombia, por ejemplo, tampoco apoyó al país suramericano, pues a su juicio la naturaleza del Tiar es defensiva y no bélica. Ese episodio dejó un muy mal sabor en la región y el tratado se vio debilitado. Hasta ahora, que vuelve a renacer.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON


Tomado del diairo EL TIEMPO