Toros, drogas, ovnis y Vox: siete ocasiones en las que Andrés Calamaro sembró la polémica

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El rockero, que está de gira por España, mantiene calientes sus dos cualidades: sigue editando discos fabulosos y continúa creando controversia con sus declaraciones

Por: Óscar Tévez

Icon / EL PAÍS (ES)

Superado ya el mito de «sexo y drogas», elementos que en 2019 sorprenden cada vez menos, es posible que el gran bastión del rock and roll en el siglo XXI sean las declaraciones incendiarias que se amparan en eso llamado «la incorrección política». Morrissey coquetea con el Brexit, Gene Simmons de Kiss entona alabanzas a Trump, uno de los ideólogos de la Movida, Fabio McNamara, canta las alabanzas del franquismo en lo que podría ser o bien militancia o bien performance… Y luego está, claro, Andrés Calamaro (Buenos Aires, 1961), un músico genial y un pensador provocador y, casi siempre, extremo.

En España (donde está de gira desde mayo y hasta finales de junio presentando su último disco, Cargar la suerte) ha protagonizado una lluvia de titulares por mostrar su apoyo al partido ultraderechista Vox, pero ya antes había lanzado unos cuantos dardos contra el público biempensante desde los años noventa y centrándose en temas como las drogas, la igualdad, el animalismo o la política. Eso sí, en muchas ocasiones el artista ha mostrado buena voluntad a la hora de retractarse, disculparse o publicar posteriores aclaraciones. De hecho, en una canción suya, Chicas, dice: «Alguna vez pedí perdón mil veces, pero tengo mil más».

Empecemos por su última polémica…

  1. «Prefiero el vértigo de los patriotas y reaccionarios, a su manera me representan más que los moderados»

Hace unas semanas, Calamaro publicó en su perfil oficial de Facebook un texto en el que mostraba su visión de los debates de los cuatro candidatos a la presidencia del gobierno español, emitidos en RTVE y Atresmedia. Y escribió cosas como: “Prefiero el vértigo de los patriotas y reaccionarios, a su manera me representan más que los moderados”. O: «Los oráculos son oráculos, hay que saber interpretar lo que nos dicen. El renunciamiento histórico de Antonio Escohotado, la posición incómoda de Fernando Sánchez Dragó, y la voluntad de mi querido artista José Antonio Morante. Para mí hablan más que los debates. en donde se tiran los trastos por la cabeza”. Las referencias eran obvias: sin nombrar a Vox, estaba refiriéndose a ellos de forma clara en expresiones como «patriotas y reaccionarios» o al dar nombres propios de personajes de la vida cultural y de la vida taurina española que apoyan al partido.

Hoy ese mensaje ya no existe. En su lugar, quiso aclarar en Twitter que él no había querido expresar apoyo a un partido concreto y que ni siquiera vota en España:

Posteriormente, en otro breve hilo de Twitter, volvió a aclarar: ”Mis únicas banderas son la libertad, el bien común, servir a la música, honrar a mis amigos, mi familia, a mis maestros y al público que me trajo hasta donde estoy. Respeto los pensamientos que me son ajenos en democracia, ni traidores ni genocidas. Me ofrezco a blindar la cultura y la alegría de los pueblos. No apoyo partidos políticos; si a los sabios, los marginales, los independientes, los solidarios, y pido por el bienestar y la salud de todos.”

  1. “Me estoy sintiendo tan a gusto que me fumaría un porrito”

Hoy este comentario suena descafeinado. Pero el 19 de noviembre de 1994, en un concierto en La Plata (Argentina), estas palabras resonaron como un tiro cuando Calamaro las pronunció a unos 100.000 admiradores presentes. La confesión le valió una denuncia del secretario de seguridad bonaerense, Alejandro Granillo. El caso duró hasta 2004, cuando el artista fue absuelto.

  1. “Hay sustancias ilegales involucradas en la creación de ese álbum… ¡y de la mayoría!”

Pero parece que Calamaro no aprendió. Esta fue la respuesta a un lector de EL PAÍS que le preguntó, en un encuentro digital en 2008, las diferencias entre preparar un disco de 12 canciones con uno de más de 100 (como tenía el ambicioso El salmón, del año 2000). Esta vez la respuesta se quedó como una anécdota en la pantalla y no salió de ahí. Era, al fin y al cabo, otro siglo.

  1. «No me consta que las prostitutas califiquen para este 50/50»

En plena promoción de su disco Cargar la suerte, en 2018, Calamaro acabó precisamente tentando a la suerte al meterse en la polémica de la cuota de paridad en eventos culturales (desde hace ya tiempo se denuncia la supremacía del artista masculino en los festivales y algunos como el Primavera Sound ya han llegado a la igualdad en su última edición). Por si fuera poco, Calamaro quiso mostrar su desacuerdo con esta iniciativa aludiendo a la prostitución. “La agresividad de ciertos cambios culturales, o comunicacionales, supera mi imaginación. Un nuevo proyecto de ley propone igualdad estadística de géneros para celebrar eventos musicales, y no me consta que las prostitutas califiquen para este 50/50…”, afirmó en una entrevista.

Unas declaraciones que matizó poco después en otra entrevista de radio: «Ni estoy en contra del porcentaje de artistas mujeres en los festivales, ni las trate de putas, ni usé ‘prostitutas’ como insulto. […] Ocurre que en la producción de un festival o un concierto hay mucha más gente además de los que se suben al escenario (…) Entonces yo no entendía si el cupo era un cupo de artistas arriba del escenario o un 30 % de todos los trabajadores o trabajadoras de la producción, la gente de las luces, el cáterin, etc.”. No era la primera vez que era acusado de machista: ya había sido puesto en la picota tras la revisión de algunas de sus letras. Por ejemplo, la de La parte de adelante: “Soy propietario de tu lado más caliente, soy dirigente de tu parte más urgente, soy artesano de tu lado más humano, y el comandante de tu parte de adelante”.

  1. «El cariño que le depositamos a un perro es el que le restamos a nuestras propias familias»

«¿Qué le diría usted a los animalistas y antitaurinos?», preguntó un periodista del diario El Mundo al cantante durante una visita a España en marzo de 2017. “Que abran bien los ojos. Mientras mucha gente se muere de hambre, se gastan miles de millones de dólares en alimentar perros y cortarles el pelo. Esa es una industria que conviene… Es perverso, porque además el cariño que le depositamos a un perro es el que le restamos a nuestras propias familias en algunos casos”. El “Reich animalista”, como el propio Calamaro tituló un texto publicado en su web oficial, es uno de los objetivos favoritos de sus dardos. Apasionado taurino, el cantante escribió un año antes de estas declaraciones, en abril de 2016, lo siguiente: “Creo no equivocarme si considero que este fenómeno no es más que ignorancia desatada, incluso en ámbitos universitarios afines a la intolerante abolición. El Reich animalista se considera además a sí mismo el protagonista permanente de una buena acción solidaria, curiosamente humanista o rabiosamente animal. Sin embargo, desnuda un bestialismo intolerante, una profunda pereza intelectual y un peligroso desapego por la sensibilidad correcta, por la vida satisfactoria y la natural tolerancia que impone la convivencia. Exhibe un desorden de valores altamente temerario, o francamente ridículo”.

  1. «Existen muchachas intentando ser lesbianas para evitar contacto con el macho enemigo”

¡Boom! El manido «eres lesbiana porque no has probado un hombre…» es uno de esos comentarios infundados y anticuados que durante años (todavía hoy) tuvieron que aguantar muchas mujeres a las que gustan otras mujeres. El cantante argentino no cayó aquí exactamente en ese lugar común, pero sí se acercó peligrosamente al considerar que la orientación sexual era algo que podía moldearse según la ideología y creencia de cada uno. Escribió en su blog personal (dejamos íntegramente sus comillas): “Si hablamos de igualdad, entonces todos estamos comprometidos. Yo creo que estas feministas ‘vírgenes’ se encuentran en una zona de confort; no tienen relaciones, son demasiado jóvenes, son lesbianas o están hartas de la ‘experiencia heterosexual’… Desde estas perspectivas, el feminismo militante es más sencillo de proyectar. Existen muchachas intentando ‘ser lesbianas’ para evitar contacto con el ‘macho enemigo’… En un contexto privado donde los hombres no participan, entonces enarbolar las banderas del feminismo extremo es más sencillo”.

Apenas un mes después llegaría otra entrada en su bitácora personal llamada “Mil disculpas” en las que rectificaba y matizaba estas palabras: “Todas las mujeres sufrieron abuso, acoso, violencia verbal, celos enfermos, acotadas en sus lugares de trabajo y más y peores cosas. Fui educado feminista antimachista por mis padres, espero no haber sido ‘machista sensible’ en mis actos ni así tampoco en nuestras canciones. Avergonzado, pido perdón en mi nombre y en el nombre de todos los varones hombres que quieran estar de acuerdo, esta vez, conmigo. Mi admiración y mi amor a la ‘rama femenina’. Mi otra mitad”.

  1. «En medio del campo había unas luces que no tenían ninguna explicación»

Esta vez Calamaro no ofendió a nadie. Al contrario: se reveló como el gran contador de historias que es, pero dejó para la posteridad otra perla y en este caso que ya entronca más con la ciencia ficción que con la propia ideología. «En medio del campo había unas luces que no tenían ninguna explicación», contó a una radio argentina recordando un avistamiento ovni. «Como una luz fija. Se veía como si hubiera un poco de niebla. No se veían las estrellas, pero estas luces sí. Había una luz fija y otra que se movía un poco. Y después parecían alejarse. Las estuvimos viendo un rato. Despertamos a otros del grupo para que la vieran también. Fíjate que una semana después en la revista Siete días salía un artículo sobre esto, que creo que se llama avistamiento, que es ver un ovni. Salía un mapa de toda la gente que lo había visto en América. Y casualmente la parte de provincia de Buenos Aires estaba en la ruta». Y remató: «Era un auténtico objeto volador no identificado. O sea, ni yo ni nadie lo podían identificar. Y volaba. Por lo tanto, técnicamente vimos un ovni, un objeto volador no identificado».


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