Campaña ‘Lidera la Vida’ es una muestra de humanidad, solidaridad y esperanza

Foto. CEC

La iniciativa reúne diversos sectores del país, incluida la Iglesia Católica, en el propósito de trabajar conjuntamente por la protección de la vida de los líderes y las lideresas sociales en Colombia.

Durante el lanzamiento de la campaña en Montería, el 1 de agosto, monseñor Héctor Fabio Henao, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), se refirió a tres aspectos que destaca sobre el proceso de desarrollo e implementación de la campaña. En primer lugar, explicó que “la campaña ‘Lidera la Vida’ nos ha demostrado que hay una sociedad, un conjunto de organizaciones sociales que se resiste a perder el sentido de humanidad (…) a pesar de las amenazas, de los asesinatos, del clima de miedo y de incertidumbre que se quiere implantar en el país”.

Otro factos importante “es que las organizaciones mantienen su capacidad de indignación y de dolor ante el crimen, ante la violencia que se ejerce contra mujeres y contra todas las personas. No hemos perdido la capacidad de indignación, de dolor, y eso es clave en este proceso”.

Finalmente se destaca el mantener en alto la esperanza. «Hay un ambiente de esperanza, de querer construir, de seguir buscando alternativas y caminos, de continuar constantemente en la búsqueda de nuevos horizontes que permitan consolidar el gran proceso de reconciliación y paz en el país”.

“Se ha dicho que hay que ‘seguir construyendo acuerdos sobre lo mínimo’, eso significa seguir trabajando incansablemente para que nos sintamos todos humanidad. Hay que recuperar en muchas personas este sentido (…) Hay que hacer que eche raíces en toda la sociedad, hacer que no claudiquemos ante esta capacidad de sentirnos todos parte de una humanidad y esto significa aprender a convivir, a reconocer los valores que hay en nuestra sociedad y que representan los líderes y lideresas sociales», agregó.

De otra parte precisó que «ante el asesinato de líderes, las amenazas, el ambiente de violencia y miedo, tenemos que actuar con solidaridad y aquí se han planteado muchos caminos. Se ha dicho que tenemos que dar fuerza a ciertos imperativos para los que somos creyentes como el amar a los demás, amar al prójimo como a sí mismo. El imperativo de identificar y amar la dignidad humana en cada persona, en cada ser que está a nuestro lado. Ser capaces de llegar a tocar lo profundo de esa raíz».

«Nos viene una tarea muy grande de fortalecer la solidaridad local. Hay que seguir trabajando en que nuestras comunidades, nuestros municipios, profundicen en esa solidaridad. Hay que manejar más el dialogo social. Esta campaña es un ejemplo de ese ejercicio de dialogo social múltiple, donde hay actores de muchos niveles que hemos sido capaces de sentarnos entre nosotros, con perspectivas muy diversas».

Por último, el sacerdote afirmó que «este diálogo social tiene que continuar, hay que profundizarlo, es la mejor manera de garantizar seguridad» . Es importe, precisó, «ser capaces de sentarnos con aquellos que consideramos bien diversos y distintos».

«El 26 de julio, aquí mismo en Montería, se firmó el acuerdo por la no violencia en la campaña política, entre todos los aspirantes a la Gobernación. Es un hecho muy importante y también se hizo en Arauca. Se está programando un evento nacional con todos los jefes de los partidos políticos para excluir la violencia, para reafirmar la democracia, para que sea posible generar política sin miedo y sin descalificaciones injustas, sin llegar a un clima de total incertidumbre».

«Quiero entonces terminar diciendo que todo esto nos encamina hacia un punto que se tomó hoy aquí: hay que seguir trabajando hacia la política pública en entorno al plan de acciones en Derechos Humanos; la política pública que se está discutiendo de paz y reconciliación del país; las políticas públicas que tendrán que adoptar gobernadores y alcaldes en el próximo periodo. Les agradezco las lecciones que nos han dado hoy. Al país le quedan grandes lecciones, lecciones muy profundas de sentido de humanidad, de capacidad de reconocimiento que tenemos, de no dejarnos llevar de la desilusión, no dejarnos llevar por el amedrentamiento, de ser capaces de mantener la capacidad de indignación y dolor ante todos los sitios de violencia y, ante todo, mantener la esperanza».

Fuente información y foto: Of. de comunicaciones SNPS


Tomado del portal de la Conferencia Episcopal de Colombia