Netanyahu, el gran ganador de las elecciones en Israel

Foto: Bloomberg

Bloque de derecha alcanza 60 escaños. Resultados oficiales se publicarán entre miércoles y jueves.

Por: Jana Beris

EL TIEMPO

A las 22 horas de Israel, al cerrarse las urnas en todo el país, fueron publicados en los tres canales de televisión israelíes los resultados de boca de urna, que dan una clara victoria al Primer Ministro Benjamin Netanyahu. Su partido Likud pasa a ser el más grande-secundado unos escaños más atrás por Kajol Lavan de Beny Gantz- pero lo central es que el bloque de derecha encabezado por él queda con 60 escaños, exactamente la mitad de la Kneset, uno menos de lo necesario para tener mayoría.

Formalmente, esto significa que el otro lado, el bloque opuesto a Netanyahu, también tiene 60 escaños. Pero allí, la interna es mucho más complicada.

Kajol Lavan de Gantz tendría dificultades para formar gobierno con la Lista Conjunta (una fusión de 4 partidos árabes, en uno de los cuales también hay un diputado judío) por las posturas políticas de la misma. Tampoco se basaría en sus votos para aprobar una coalición. Y ni con eso los números le dan.

A eso se agrega el hecho que el ex ministro Avigdor Liberman del partido Israel Beiteinu, aunque sumamente crítico de los partidos ultraortodoxos del otro lado del mapa político israelí, no aceptaría bajo ningún concepto formar una coalición conjuntamente con los diputados árabes. Meses atrás lo definió con claridad: “Los partidos ultraortodoxos (haredim) son mis adversarios. La Lista Conjunta son mis enemigos”.

De todos modos, las conclusiones definitivas podrán ser sacadas recién con los resultados oficiales, que se publicarán miércoles o jueves.

El resultado es un logro personal de Netanyahu. Se puso toda la campaña sobre los hombros, recorrió el país a lo largo y a lo ancho, participó cada día en varios mitines electorales, y consiguió transmitir su mensaje. Logró quitar legitimidad a Beny Gantz-en lo cual ayudaron los errores del propio Gantz-, convenció a la mayoría de que él es el único que puede cuidar a Israel y que el otro lado, es un peligro.

La otra cara de la moneda de ese logro del Primer Ministro, fue la campaña divisiva y negativa para la sociedad israelí, que convirtió el término “izquierda” en un insulto y pintó a sus opositores como enemigos del Estado.

Cabe recordar que Netanyahu consiguió todo esto, a pesar de haberse confirmado ya que va a juicio por sospechas de corrupción, el cual comienza el 17 de este mes. Esto coloca a Israel en una compleja situación constitucional. No hay impedimento legal para que vuelva a ser Primer Ministro en tanto no sea declarado culpable, pero sí lo hay a nivel político y moral.

Jana Beris
Corresponsal EL TIEMPO
Jerusalén


Tomado del portal del diario EL TIEMPO