¿Por qué se cree que plan de Trump para O. Medio será ‘letra muerta’?

Foto: Bloomberg

Más rechazos que apoyos generó la propuesta de EE. UU. Se percibe que favorece intereses israelíes.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este martes su esperado, pero también controvertido, plan de paz para Oriente Próximo, que, al menos, en las primeras horas, había recibido más rechazos que apoyos.

En particular, una tajante negativa de los palestinos, que consideran que la propuesta se hizo a la medida de los intereses de Israel y que, además, viola la legislación internacional y acuerdos previos de base.

El plan recupera la visión de dos Estados, y la defiende como una “solución realista”, pero reconoce a Jerusalén como “capital indivisible” de Israel, aunque ambiguamente dice que la ‘Ciudad Santa’ en su parte oriental podría ser la capital de Palestina; plantea un nuevo trazado de fronteras en el que Israel se anexionaría parte de Cisjordania, incluyendo el estratégico y rico valle del río Jordán y las colonias, que a la luz de las legislación internacional son “ilegales”; y descarta el retorno de los millones de refugiados palestinos, líneas rojas de estos en cualquier proceso de paz o negociación. Además, presenta a un futuro Estado palestino como un cuerpo hiperfragmentado, sin casi continuidad territorial para favorecer los intereses israelíes.

A cambio, ofrece a los palestinos un ambicioso programa financiero de 50.000 millones de dólares para duplicar su PIB y crear un millón de empleos, y compensa la pérdida de territorios en Cisjordania otorgando dos áreas, una para la creación de un centro de alta tecnología y la otra para desarrollos residenciales y la agricultura (ver mapa). Dice Trump que “triplicaría” el área territorial destinada a los palestinos.

Aprovechando la coyuntura y el apoyo irrestricto de Trump, que se presentó como un mediador todo menos imparcial, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu –que estaba con Trump durante el lanzamiento del plan–, anunció que pedirá a sus ministros que aprueben la anexión de partes de Cisjordania ocupada.

La ONU, por su parte, reveló su apego a las resoluciones que ya ha tomado y a los acuerdos bilaterales sobre la creación de dos Estados, Israel y Palestina, “que convivan en paz y seguridad dentro de las fronteras reconocidas, con base en las líneas definidas en 1967.

Estas son las claves de un plan que, a juicio de muchos observadores, nació muerto.

  1. Los dos Estados

Es una noción que se recupera de parte de la diplomacia estadounidense, pero que impone exigencias a los palestinos: que reconozcan a Israel como “Estado judío”, a sabiendas que hay importante presencia poblacional árabe en Israel y que dicho reconocimiento será considerado discriminatorio.

También exige a los palestinos, el fortalecimiento de sus instituciones, el rechazo al “terrorismo”, el desarme del grupo Hamas –que domina la Franja de Gaza–, y entrega a Israel la seguridad y el control del espacio aéreo al oriente del Valle del Jordán. Sería un Estado desmilitarizado y sin prácticamente ninguna soberanía.

  1. Asentamientos anexados

El 30 por ciento de Cisjordania pasaría a manos de Israel. Esto, porque se reconocería la anexión de los asentamientos israelíes o colonias (ilegales para la legislación internacional) en este territorio y además Israel sería soberano en el Valle del Jordán, una franja territorial clave en la estrategia de seguridad israelí, rica en recursos acuíferos y para la agricultura (véase mapa).

Allí han sido demolidos 2.403 edificios palestinos desde 2009, según la Unión Europea. Ciudades palestinas como Jericó quedarían como una isla en medio de un mar de población judía.

El problema es que Cisjordania es el territorio que forma parte de lo que los palestinos quieren que sea su territorio, y forma parte de los territorios ocupados por Israel en la denominada ‘Guerra de los seis días’, es decir, las fronteras del 67, a las que se apegan tanto palestinos como la comunidad internacional.

  1. Jerusalén

Trump dijo que Jerusalén “seguirá siendo la capital indivisible de Israel”. Pero él mismo pareció contradecir esta promesa al asegurar que un futuro Estado palestino podría tener su capital en ‘Jerusalén oriental’.

Lo que no es claro es si, para Trump, Jerusalén Oriental es la parte ocupada y anexada por Israel en 1967 y que los palestinos quieren como su capital, o es la parte de los suburbios al oriente de la Ciudad Santa , una zona ubicada técnicamente en Jerusalén, pero en el lado este de la barrera de seguridad que separa a Israel de los territorios palestinos.Sobre los lugares sagrados, el presidente estadounidense pidió que se mantuviera el statu quo de la explanada de las mezquitas, también llamada Monte del Templo por los judíos, y que Jordania mantenga el control de este lugar.

  1. La piel de leopardo

Si los acuerdos de Oslo de 1993 fueron criticados porque dibujaban a Cisjordania como un territorio sin continuidad territorial por las colonias israelíes en donde había tres áreas según quien asumiera los controles de seguridad, la propuesta de Trump es peor, porque legitima la ocupación y prácticamente no permite que haya continuidad territorial para el Estado palestino.

Cisjordania y Gaza, que son las dos grandes áreas palestinas, estarían unidas por un túnel o un paso elevado. Dentro de Cisjordania, Trump ofrece sistemas de autopistas y redes ferroviaras de alta velocidad, que sobre el terreno se verían muy difíciles de gestionar por las medidas de seguridad israelíes en torno a sus asentamientos.

  1. Los refugiados

La idea de Trump, y en eso va en plena sintonía con los intereses israelíes, es sepultar toda posibilidad de que millones de palestinos que huyeron o fueron expulsados de sus propiedades en los territorios que hoy están en Israel, particularmente durante las guerras de 1948 y 1967, regresen a su tierra original.

Esto incluye, por supuesto, sus descendientes. Esto crearía toda una bomba demográfica para Israel. Pero los palestinos apelan a su derecho al retorno, sostenido por el derecho internacional y a la recuperación de sus tierras.

Por eso la propuesta de Trump es que estos palestinos sean absorbidos por los países donde hoy están bajo estatus de refugiados, regresen, pero dentro de las fronteras de Palestina, o simplemente sean acogidos en los países árabes hermanos. Algo inaceptable para los palestinos.

Algunas reacciones

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, sustuvo que el plan de paz estadounidense para Oriente Medio «no pasará». Abas hizo esta declaración en Ramala al término de una reunión de las facciones palestinas, entre ellas los islamistas de Hamas, para decidir la posición a adoptar tras la presentación del proyecto del presidente Trump en Washington.

Además, la Liga Árabe convocó una reunión urgente para el sábado próximo en respuesta al plan de paz anunciado este martes.

El ministerio de Relaciones Exteriores iraní también aseguró en un comunicado que este es «la traición del siglo» y auguró que está «condenado al fracaso».

Por su parte, Rusia instó a israelíes y palestinos a iniciar «negociaciones directas»para hallar un «compromiso mutuamente aceptable» tras la presentación del plan de Trump para Oriente Medio.

«No sabemos si la propuesta estadounidense es mutuamente aceptable o no. Tenemos que esperar a ver la reacción de las partes» declaró a las agencias rusas de noticias el viceministro de Relaciones Exteriores, Mijail Bogdanov.

Netanyahu viajará directamente desde Washington a Moscú este miércoles para informar al presidente ruso, Vladimir Putin, los detalles de su plan de paz.

ONU mantiene planteamiento

Por su parte, la ONU seguirá defendiendo una solución al conflicto palestino-israelí que pase por la creación de dos Estados basados en las fronteras previas a 1967, según dijo este martes el jefe de la organización, António Guterres.

«El secretario general ha visto el anuncio del plan para Oriente Medio de Estados Unidos. La posición de Naciones Unidas sobre la solución de dos Estados se ha definido, a lo largo de los años, por resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General a las que se debe la Secretaría», señaló el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, en un breve comunicado.

En varias resoluciones, incluida una aprobada por el Consejo de Seguridad justo antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, la ONU ha reiterado esa postura y ha exigido el fin de la política israelí de asentamientos en esos territorios.

Redacción Internacional*
*Con información de AFP y Efe


Tomado del portal del diario EL TIEMPO