Carla Bruni: «Sólo hay dos cosas realmente importantes: el amor y la muerte»

icult Carla Bruni fotografia de Mathieu Zazzo

Carla Bruni llena su primer disco en siete años de canciones sobre el amor. Que no es lo mismo que Sarkozy, pero se le parece…

Por: Irene Hernández Velasco

EL Mundo.es

«Mucho deseo de vivir». Según Carla Bruni eso es lo que hay en su nuevo disco (titulado con su nombre), el primero con canciones propias que publica desde Little french songs (2013).

Hace ya 18 años que la ex top model se reconvirtió en cantante. No le ha ido mal: lleva vendidos 3,5 millones de discos. «No sé cuál es el secreto de mi música», nos cuenta desde su casa en París. «Quizás sea que no es música de moda. La mía es una música clásica en cierto sentido, música antigua».

Lo que sobrevuela todo su nuevo trabajo es el amor, presente en títulos como Un gran amor Quiero el amor. «El amor me conmueve. Creo que, al final, en la vida hay sólo dos cosas verdaderamente importantes: el amor y la muerte. El éxito, la riqueza y la suerte importan… Pero el amor y la muerte son lo que de verdad cuenta», asegura al otro lado del teléfono.

Su amor se llama Nicolas Sarzoky, aunque durante esta entrevista jamás pronuncie su nombre. Siempre se refiere a él como «mi hombre». «Me va estupendamente con mi hombre, tengo suerte. Pero toco madera, porque soy muy supersticiosa. De joven no sabía que el amor era lo más importante. Encontré el amor cuando tenía 40 años, cuando ya ni siquiera me lo esperaba. Me enamoré y me casé, como una adolescente con el príncipe azul».

Corría 2008 cuando sus vidas se cruzaron. Sarkozy tenía 53 años, era presidente de Francia y salía de un tumultuoso divorcio de su segunda mujer. «Nos conocimos en una cena en casa de unos amigos. Fue amor a primera vista», explica la cantante. «Muy pronto me di cuenta de que era el hombre de mi vida. Él es una persona que no espera, que no duda, que se lanza. A mí me impresionó y me sorprendió mucho desde el principio, porque soy tímida y solitaria».

Llevan ya 13 años juntos. Y tan contentos. «Yo no estoy cansada de él, para nada, y espero que él tampoco lo esté de mí. No me parece que lo esté, la verdad, siempre es muy intenso. El tiempo ha pasado rápido, eso es lo que me preocupa. Pero nuestro amor está siempre vivo». Además, en varias ocasiones, la última hace sólo unas semanas, la italiana ha advertido de que si Sarkozy le engañara, le cortaría el cuello.

Asegura que no comparte todas las ideas políticas de Sarkozy, pero eso no parece ser un inconveniente para su relación. «A mi marido le gusta discutir, no es alguien que necesite estar rodeado de personas que están de acuerdo con él en todo. Es un demócrata, le gusta el debate. Yo no estoy de acuerdo con todas sus políticas, pero estoy de acuerdo con su modo de actuar, con su energía, con la pasión que pone en todo lo que hace. Él es así, en la política y fuera».

Sarko, por su parte, tampoco parece cansado. Durante el confinamiento ha ultimado sus memorias, un libro de 800 páginas en el que se deshace en elogios hacia su mujer y su papel como primera dama. «Fue muy interesante, viví momentos extraordinarios y conocí a personas formidables. Pero la verdad es que me alegro de que ese periodo haya pasado: era mucha tensión, mucha responsabilidad, no podías cometer errores. Y yo soy cantante, escribo canciones y toco la guitarra».

Bruni tiene ahora 52 años, pero está esplendida, como atestigua el vídeo que acompaña a Quelque chose. «No me gusta el paso del tiempo, pero qué puedo hacer, trato de aceptarlo. La verdad es que odio el tiempo, me parece un maleducado, me parece cruel. Yo hago un montón de esfuerzos para tratar de meter en cintura al tiempo: no como, no bebo alcohol, ahora ya no fumo… Y a veces me pregunto si vale la pena tanto esfuerzo».

-Salieron unas fotos que mostraban que se le fue la mano un poco con el botox.

-Yo no uso botox. No da un aspecto joven, da un aspecto extraño. Si hubiera algo que diera aspecto joven me lo pondría ahora mismo.


Mientras Sarkozy le daba a sus memorias, Carla Bruni pasó el confinamiento con bastante angustia, muy preocupada por su madre, de 91 años, y su tía, de 95. También aprovechó para trabajar, compuso 15 canciones y pidió mil veces perdón por un video difundido en marzo en el que se mofaba del coronavirus y fingía toser en un desfile de moda.

«Fui estúpida, me avergüenzo enormemente y pido perdón. De todas maneras, me encantan las bromas. Viene de mi padre hacía bromas divertidísimas. Una vez estábamos sentados en un café en Nueva York y cogió un cruasán, se acercó a una señora muy elegante y, con mucha educación, le dijo ‘¿Me disculpa?’ mientras mojaba su cruasán en su café. Pero estos tiempos no permiten esas bromas, se malinterpretan, Hay que tener cuidado y estar calladito».


Tomado del portal español El Mundo