El salario mínimo repite aumento del 6 por ciento

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Sumando el auxilio de transporte, quedó a $ 19.343 de lo que pedían los trabajadores.

Una vez más, el incremento del salario mínimo para el 2020 se fija sin acuerdo, y, según anunció ayer el presidente Iván Duque, el aumento será del 6 por ciento, es decir, igual al que tuvieron en el 2019 quienes devengan este sueldo.

Aunque el aumento dista en 2,1 puntos porcentuales de lo que pedían las centrales obreras (8,1 %), los empresarios destacaron que es el doble de la inflación proyectada para el próximo año por el Banco de la República (3 %).

“El incremento es cercano a lo que habíamos propuesto la semana pasada: 5,88 por ciento. Es un esfuerzo importante que hacen los empresarios para subir el poder adquisitivo de los trabajadores. El reto es lograr mayor crecimiento en el 2020 para que se minimice cualquier efecto que pueda haber en términos de desempleo e informalidad. Esperamos que sea un buen año para toda la economía”, indicó Bruce Mac Master, presidente de la Andi.

Mientras tanto, las centrales obreras quedaron inconformes, puesto que su aspiración era lograr llegar al millón de pesos, sumando el salario y el auxilio de transporte.

“Más allá de la cifra, el Gobierno ha dilapidado la oportunidad de ponerse de cara al país, del lado de la gente. Llegar al millón de pesos implicaba solo ceder en 600 pesos diarios”, destacó Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT (Confederación General de Trabajadores).

¿Cuánto es en plata blanca?

En plata blanca, el ingreso de los trabajadores de salario mínimo en el 2020 constará de 877.803 pesos de sueldo más 102.854 pesos de subsidio de transporte, para un total de 980.657 pesos, es decir, 19.343 pesos por debajo de la aspiración de los sindicatos.

Acerca de esta corta distancia, el presidente Duque aseguró que la prima adicional para trabajadores que ganan hasta 1,5 salarios mínimos, según un proyecto de ley que cursa ya en el Congreso, ayudará a alcanzar el millón de pesos que pedían los trabajadores, e incluso, un poco más de esa cifra.

Diógenes Orjuela, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), señaló: “Este es un gobierno superbondadoso con los superricos en la reforma tributaria y supermísero con los pobres en el incremento del salario mínimo. En las negociaciones (el Gobierno) siempre defendió la posición de los gremios, la cual se impuso”.

Opiniones diversas

Desde la perspectiva de algunos analistas, entre tanto, la cifra lograda aún es escasa y distante de las variables con las cuales se calcula.

Iván Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, opina que “en el contexto de conflictividad social que hay en el país, hubiera sido deseable un salario mínimo producto del diálogo y no de la política de control inflacionario gubernamental”.

Para el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, “es un incremento sustancial en términos reales, teniendo en cuenta que la inflación en 2019 cerrará en cerca del 3,8 por ciento, mientras que la inflación de 2020 se espera alrededor del 3,4 por ciento”.

Mejía agrega que “preocupa el eventual impacto en informalidad laboral, especialmente en departamentos con baja productividad laboral y alta tasa de informalidad como Norte de Santander, La Guajira o Chocó. Por eso es importante volver a debatir la idea de salarios mínimos diferenciados por regiones”.

Para el presidente del Consejo Gremial, Jorge Bedoya, “lo que representa este incremento es mayor capacidad de compra para la ciudadanía. Vemos con buenos ojos esta decisión y esperamos que el año entrante las centrales obreras tengan la voluntad de concertar el incremento del salario mínimo”.

El presidente del gremio de comerciantes Fenalco, Jaime Alberto Cabal, dijo que el incremento “es muy generoso. Las pretensiones de las centrales obreras eran difíciles de articular con la necesidad de mantener la competitividad y productividad de las empresas y la capacidad de generar empleo”.

Impulso a la prima adicional

Al anunciar el aumento del salario mínimo, el presidente Iván Duque también dijo que en el 2020 se harán “todos los esfuerzos” para sacar adelante en el Congreso una reforma que establezca una prima adicional para quienes ganen el mínimo.

Según el mandatario, esto permitirá llegar al millón de pesos, e incluso un poco más. “Ese esfuerzo lo vamos a hacer, lo tenemos que hacer, porque queremos familias en Colombia que tengan un ingreso cada vez más digno”, afirmó Duque.

Actualmente, en el Congreso hay un proyecto de ley con ese propósito, radicado por el senador Álvaro Uribe, del Centro Democrático, y está a dos debates de ser aprobado.

Lo que subirá el próximo año con este indicador

En la economía colombiana, el salario mínimo es mucho más que el aumento del sueldo de un puñado de trabajadores. De este número depende el incremento de muchos otros gastos para las familias colombianas.

Entre ellos hay que mencionar los más relevantes. Es así como el seguro de desempleo sube con este indicador, pues corresponde a un salario y medio en promedio.

De igual manera, la pensión mínima, que no puede ser inferior a un salario, incrementará ahora en 6 por ciento.

En la misma línea están las multas de tránsito o la cuota moderadora de los afiliados al sistema de salud a través de una EPS.

Del incremento del salario mínimo también dependen algunos subsidios, por ejemplo el de vivienda. Está establecido que los beneficiados con el programa de subsidio a la vivienda, que son personas que devengan hasta 1,5 salarios mínimos, recibirán un subsidio de hasta 25 salarios mínimos.

Infracciones de tránsito, como parquear el carro en lugares no permitidos, también se verán salpicadas por el incremento del mínimo, puesto que el cobro por los servicios de patios y grúa están amarrado a este indicador. Algunos servicios de las notarias, por ejemplo el costo de las copias autenticadas, subirán en la misma proporción que lo haga el salario mínimo.

¿Se requiere un cambio?

La puja por el incremento en el salario mínimo, cada fin de año, ya es tradición en Colombia, al igual que el hecho de que se adelanta una negociación y no se logra una concertación. Por ello, Iván Jaramillo, del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, dice que ya va siendo hora de que en el país se dé un cambio en el mecanismo de concertación del incremento del salario mínimo.

“Definitivamente es deseable rediseñar el esquema de concertación que ha demostrado ser ineficiente (en 23 años solo se han alcanzado 6 acuerdos parciales) para modificar las fechas de fijación, composición de la mesa, criterios vinculantes, etcétera”.

En el 2019, por ejemplo, la mesa de concertación, integrada por representantes del empresariado, los sindicatos y el Gobierno, inició la tarea el 5 de diciembre, con una agenda que establecía el 30 de diciembre como último plazo para llegar a un acuerdo.

Los empleadores, representados por varios gremios de empresas, arrancaron con una oferta del 4,5 por ciento, la cual subieron luego a 5,88 por ciento. Durante la última semana se produjeron reuniones informales que, sin embargo, no llegaron a un punto de equilibrio entre lo solicitado por los trabajadores y lo propuesto por los empleadores.

Julio Roberto Gómez, vocero de los sindicatos con asiento en la mesa tripartita de negociación, dijo al comienzo de esta que “si se aplicaba la Constitución no debería hablarse de un salario mínimo, sino de un salario vital, y este debería ser de 1’600.000”.

Por el lado de los empresarios, en cambio, el argumento fue la generación de empleo, lo que podría arriesgarse si el incremento sobrepasaba los costos de la mano de obra de las empresas. Esto, en un escenario en el que el desempleo ha estado al alza durante varios años.


Tomado del diario EL TIEMPO