Kanye West sabe hacer de su religión un gran un negocio

Foto: GTRESONLINE

El marido de Kim Kardashian estrena disco, documental y dos líneas de ropa inspirados en sus creencias religiosas tras convertirse al cristianismo

Kanye West ha sentido la llamada (con toda la fuerza) y se ha convertido al cristianismo. El artista, de 42 años, es desde ahora un hombre distinto. Y un marido más conservador que mira con otros ojos a su esposa Kim Kardashian: “Siento que acabo de completar una transición en la que he pasado de ser un rapero que mira a todas las mujeres a ser un hombre que mira a su mujer y se pregunta por qué necesita ella ir enseñando su cuerpo de esa manera a todo el mundo». La última temporada de Keeping up with the Kardashian —en España, Las Kardashians— muestra la transformación espiritual de West, cual Pablo de Tarso, que se encuentra en un mundo envuelto de vanidad y ostentosidad que no acorde con su necesidad de alimentar su alma.

Los espectadores del programa presenciaron en el episodio emitido la semana pasada una discusión de pareja sobre el vestido excesivamente ajustado que llevó la empresaria en la gala del Museo Metropolitano de Nueva York, celebrada el pasado mes de mayo. El diseñador Thierry Mugler, que estaba retirado desde hacía dos décadas, creó ese atuendo color nude especialmente para ella, que estuvo pendiente de su elaboración durante ocho meses. Pero su marido seguía sin comprenderla: «Eres mi mujer y me afecta cuando sales demasiado sexy en las fotos». Kim Kardashian zanjó la pelea: «Tú me ayudaste desde el principio a construir esta imagen de persona sexy y segura de sí misma. Y solo porque ahora mismo estés en un viaje espiritual que te está transformando como persona no significa que yo tenga que estar en el mismo lugar contigo».

Sin embargo, la empresaria no ha tenido reparos en bautizarse junto a tres de sus cuatros hijos durante su viaje a Armenia, país de su familia paterna, a principios de octubre. Saint, de tres años, Chicago, de uno, y Psalm, de cuatro meses y que tuvieron a través de un viente de alquiler, recibieron este sacramento en la catedral de Ejmiatsin, situado en Ereván, capital del país. La mayor de los hermanos, North West, de seis años, ya había sido bautizada en 2015 cuando ella y sus padres viajaron a Jerusalén (Israel).

El rapero no se sumó a este viaje, inmerso en la promoción de su nuevo disco: Jesus is King (Jesús es el Rey, en inglés). Aprovechando el lanzamiento de su noveno trabajo, del que no hay fecha clara después de varios aplazamientos, West ha presentado recientemente una línea de ropa —con camisetas, sudaderas y pantalones en blanco, negro y gris— inspirada en Jesucristo y que el precio de los artículos oscila entre los 50 y los 140 dólares. Pero su andadura en la ‘moda religiosa’ no solo son artículos de merchandising, sino también una colección más elegante para asistir a misa. Por ello, el pasado 19 de julio, registró en la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos el nombre Sunday Service (El servicio del domingo, en inglés).

Se trata del mismo término que usa para denominar los servicios dominicales que ‘oficia’ (pues simplemente canta y da sermones) desde principios de año. Cada domingo, Kanye West se viste con ropas anchas y monocromáticas, coge un micrófono y, acompañado de un coro góspel, se pone a predicar la palabra de Dios. Lo hace solo ante unos pocos invitados, obligados a firmar un acuerdo de confidencialidad, pero que a pesar de ello graban las ceremonias más por su devoción al rapero que al Altísimo. Entre sus asistentes más destacados se encuentran Brad Pitt, Katy Perry, Orlando Bloom y Courtney Love, además de Kim Kardashian. La esposa del artista explicó en la revista Elle que «es una experiencia curativa para él». «Es solo música. Es algo en lo que él cree, en Jesús, y hay una atmósfera cristiana. Pero no hay oraciones», añadió la empresaria.

Las localizaciones de estas ‘misas-espectáculo’ varían cada domingo: en el bosque, en el jardín de su mansión en Hidden Hills (California), en el festival de Coachella o en la sede de Adidas, en Portland. Una de las últimas fue en la universidad de Howard, en Washington, que no estuvo exenta de polémica ya que algunos miembros de la comunidad estudiantil mostraron su rechazo a este tipo de actos en el centro académico. Pero las críticas no aminoraron el entusiasmo de West, que ese mismo día hizo doblete al organizar otra ceremonia en la universidad George Washington, donde hizo oficial su conversión al cristianismo (sin concretar la rama con la que se siente identificado); algo que se percibía desde hacía meses. «Lo siento si digo algo mal. Soy un converso reciente. Eso significa que me salvé recientemente este año», dijo durante el acto, del que ha obtenido un vídeo el portal estadounidense TMZ.

No se trata del primer contacto de Kanye West, pues se educó en un colegio católico. Pero es ahora cuando ha sufrido un cambio radical que, como buena celebridad de los reality, mostrará a través de un documental que se estrenará el 25 de octubre. Incluso su fe le ha llevado a comprarse un rancho en el estado de Wyoming para encontrar la calma y el contacto con Dios que no hallaba en California.


Tomado del portal Gente del diario EL PAÍS (ES)

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