Mark Lanegan, o cómo ‘matar dos pájaros de un disco’

Foto: Heavenly Recordings @heavenlyrecs R

Estalló en los años noventas con Screaming Trees, pero solo mira hacia atrás cuando le toca. Le contó a ARCADIA sobre cómo satisfizo dos deseos represados con su nuevo álbum doble ‘Somebody’s Knocking’ y sobre por qué la peste es una aliada de su particular voz.

Por: Alejandro Pérez

Revista Arcadia

Usted lleva décadas tocando, surgió con los Screaming Trees en los años noventa, en Seattle, ¿extraña algo de esas épocas?

No extraño nada del pasado y, de hecho, jamás pienso en él excepto cuando me toca. Hace poco hice un libro sobre los 10 años que pasé en Seattle y la verdad, fue mucho más de lo que quería recordar. Pienso en el ahora, no miro tampoco mucho más al frente de eso.

En los últimos tres años usted ha sacado discos constantemente, ¿algo en esta época particular lo inspira a componer a tal ritmo?

Durante un largo periodo no pude ni hacer ni publicar música, como lo hago ahora, pues muchos temas y problemas personales me lo impidieron, arrugaron mi creatividad, especialmente en los años noventa. Pero hacer música es lo que me obsesiona, es lo que disfruto, es lo que me hace levantarme todas las mañanas. Siempre estoy trabajando en algo, es una obsesión, pero también es un llamado, pero también un hobby y mi trabajo. Todo a la vez. Lo disfruto, y cuando se ama lo que se hace, no es un trabajo, es un placer.

Cuéntenos acerca de ‘Somebody‘s Knocking‘, sobre los temas que aborda en ese nuevo disco. Qué lo diferencia de sus otros trabajos. 

Se diferencia del resto de esta manera: por mucho tiempo tenía dos ideas de discos que quería hacer y no había hecho.

Quería hacer un álbum doble, vieja escuela, que requiriera ponerse en dos vinilos. Lo intenté en 2004, con ‘Bubblegum‘, que pretendía ser doble pero terminó siendo un largo álbum y un largo EP. En 2014 traté de nuevo con ‘Phantom Radio‘, con el mismo desenlace. Me di cuenta en ese proceso que entre más largo el disco, más complicado es que sea grandioso, interesante, que fluya. Para mí, lo más importante es que sea tan genial como puede ser y en esos momentos en el pasado, no lo conseguí.

Otra idea que tenía era hacer un disco con tantas canciones pegajosas me fuera posible, con muchos sencillos potenciales -en algún lugar fantasioso-. Y bueno, ambas ideas se juntaron en este disco. No solo pude hacer el álbum doble, también lo hice con canciones abiertamente pegajosas. Maté dos pájaros de un tiro.

Me enorgullece este disco, no es como ningún otro que haya hecho, y creo que jamás volveré a hacer un disco como este.

Yo me pongo metas con respecto a mis discos, que sean tal tipo de disco, o tal otro tipo de disco, quiero que tengan más de esto o de aquello, pero ‘Somebody‘s Knocking‘ se siente como el fruto de un sueño que tenía hace mucho tiempo, y eso me alegra.

Muchos artistas se alejan de los «sencillos» y lo pegajoso, pero fue su misión esta vez, ¿por qué?

Simplemente jamás lo había hecho. cuando tienes 54 años y has grabado por 35, más de la mitad de tu vida, esas metas de las que te hablé te mantienen interesado. He hecho montones de trabajos que no tienen sencillos, así que «¡Been there, Done that! (ya he estado allí, ya he hecho eso)».

¿Tiene canciones favoritas?

La mía es ‘Penthouse High‘, que escribí con mi productor de mucho tiempo, Alain Johannes. La habíamos compuesto hace un buen tiempo, pero no encajaba en otros trabajos, y en este disco encajó perfecto. Insisto, se trata de algo que había querido hacer hace mucho, una canción larga con influencia de New Order, de Depeche Mode, bailable. Esa es mi favorita, pero amo todo el disco.

Usted ha colaborado con muchos artistas, en su tiempo con Kurt Cobain, y más contantemente con Alain Johannes, Josh Homme, entre muchos otros, ¿qué saca usted de las colaboraciones? ¿Siempre son felices o a veces hay que chocar para conseguir mejores resultados?

Después de 15 años en Screaming Trees, que no fueron más que drama, turbulencia y constante pelea, tomé la decisión de que si iba a seguir haciendo música lo iba a hacer con gente que compartiera visión conmigo, o, al menos, con la cual pudiera encontrar un piso común. Para evitar situaciones de choque me he esforzado en evitar conflicto al hacer música. La música debe ser un gozo, si bien una escuela de pensamiento postula los beneficios de la lucha creativa. Quizás para algunas personas es así, pero yo sufrí en esos años con Screaming Trees y de los siete discos que hicimos, dos son muy buenos. Desde entonces, he hecho discos que me gustan sin necesidad del drama. Ahí tienes, esa es mi filosofía, evito el choque. Estoy muy viejo para eso.

Háblenos de su voz, cuando se le escucha parece que podría sobrevivir un ataque nuclear. Con el paso de los años, ¿la cuida más? 

No, no realmente. Yo jamás he tomado lecciones de canto. Un amigo con el que vengo trabajando y con el que hemos grabado, hace unos ejercicios de calentamiento de un tiempo para acá que jamás lo vi hacer antes y parecen funcionarle.

Mi voz… es raro. Dejé de fumar por unos 10 años y creo que sentí la diferencia, sentí más flexibilidad. Pero volví a fumar hace un par de años, y bueno, creo que mi voz es una de esas que suena mejor entre peor se pone. Es decir, a veces, cuando he tocado con un catarro insoportable, gente se me ha acercado a decirme que mi voz sonó mejor que nunca. No soy un Freddie Mercury, soy más como mi padre, sonaba así, de ahí salió mi voz.

No sé si vio que Tool logró llegar al primer lugar de las listas, sacando por un rato a Taylor Swift. ¿Eso le significa algo?

Creo que eran muy populares antes de su para de 13 años y siempre serán populares. Son una de esas bandas, eso no me sorprende. Además, ahora no tienes que vender tantos discos para aparecer en las listas, porque nadie vende discos.

Ahora, esto me es más simbólico. Me gusta Tool, pero también me gusta mucho Nick Cave and the Bad Seeds, somos amigos hace tiempo. Por muchos años sus canciones, para mí, podían ser hits, en algún mundo paralelo, canciones pegajosas, casi pop. Pero luego, de un momento a otro, mutaron hacia una especie de estilo ‘Stream of Consciousness‘ (oleada de conciencia) en sus letras y ambiental en lo musical, otra cosa, y ahora tocan en estadios por todo el mundo. Eso, ESO, me prueba que todo es posible, ¿me entiendes?

¿Qué recomienda de lo que ha descubierto recientemente?

Recomiendo el disco de Not Waving & Dark Mark, se llama ‘Downwelling‘. Salió hace unos meses, quizás no sabes que existe, pero lo recomiendo muchísimo.

Nota: ML se recomienda a sí mismo, este proyecto es una colaboración suya con Alessio Natalizia*


Tomado del portal de la Revista Arcadia

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