‘Mucha policía, poca diversión’: cuarenta años de una frase que saltó del rock vasco a las masas

Foto: Imagen promocional del grupo Eskorbuto tomada en Bilbao en la década de los ochenta.

El grupo Eskorbuto cumple 40 años de vida después de que su canción más famosa haya trascendido de las filas del rock radical a la calle, donde la corean desde los pijos a los punkis

Por: Óscar Tévez

Icon / EL PAÍS (ES)

No eran grandes músicos, sus discos son caóticos y sus directos estaban llenos de imperfecciones. Se olvidaban de las letras en pleno concierto, tenían poca cultura musical. Dio igual. Hasta esas características, a todas luces negativas para el resto de las bandas del mundo, eran positivas en ellos. Eskorbuto solo habrá unos, los que nacieron en Santurce (Vizcaya) en 1980, los que escribieron un relato que no fue solo sobre ellos sino sobre una parte de la juventud de la época: azotada por las drogas, enfrentada a sus padres y cabreada con un mundo al que no interesaba. Como apenas conocieron nada, su música no recibe apenas influencia: por eso suenan personales, crudos, salvajes e imperfectos.

Los Eskorbuto auténticos eran tres. Los dos líderes cayeron devorados por la heroína con una diferencia de cinco meses. Iosu Expósito (guitarra y voz) murió en mayo de 1992 con 31 años; Juanma Suárez (bajo y voz) se fue en octubre de 1992 con 30 años. Desde entonces su leyenda no ha dejado de vivir capítulos sorprendentes, con peticiones populares para avenidas con sus nombres, estatuas y murales.

La filosofía de Eskorbuto era tan auténtica como insólita: somos los anti-todo, no nos casamos con nadie, nos importáis todos una mierda. Con ella no les fue nada bien, pero se llevaron a la tumba el honor de ser el grupo más honesto del rock español. Este año se cumple el 40 aniversario de su nacimiento.

En Eskorbuto: Historia triste (Ediciones Marcianas), de Diego Cerdán, se cuenta la historia de una de las pocas canciones del rock español que ha trascendido al imaginario colectivo del país y se ha convertido en una frase recurrente que se utiliza para describir una situación y se corea en fiestas con el objetivo principal de unir para celebrar. Seguramente muchos que la utilizan, desde pijos a delincuentes, no saben quién la canta. La canción sigue siendo suya, pero también del pueblo. ¿Pero cómo surgió Mucha policía, poca diversión?

A los miembros de Eskorbuto los detenía la policía cada dos por tres. El propio Iosu Expósito, guitarrista y vocalista del grupo, llegó a reconocer que fácilmente podrían haber entrado en el Libro Guinness de los Récords por el número de veces que habían sido detenidos. Sus pintas provocaban que más de uno se cambiara de acera al verlos y, tal y como se cuenta en Eskorbuto: Historia triste, se les trataba como a delincuentes sin que hubieran protagonizado ningún altercado. No olvidemos que hablamos de los primeros años ochenta, todavía con mentalidades muy del régimen anterior.

Tan frecuentes eran los encuentros de los miembros de Eskorbuto con la policía que las autoridades se dirigían a ellos por su nombre cuando los llevaban a comisaría. Iosu recuerda cómo un día, cansados de esta dinámica, decidieron preguntar por qué volvían a estar detenidos. A lo que el policía contestó: «La gente de la calle se pone de nuestro lado al deteneros. Con esas pintas les dais miedo, aunque no hayáis hecho nada».

En el libro sobre la banda, Iosu repasa otros encuentros con la policía y recuerda uno en el que sargento les enumeró las cinco veces anteriores que les había detenido. «Ese mismo policía nos siguió deteniendo, yo creo que más de veinte veces. Parecía que tenían una apuesta entre ellos a ver quién nos detenía más veces», apunta el guitarrista.

La fijación de la policía por ellos les empujó a escribir Mucha policía, poca diversión. El tema se publicó en 1983, pero comenzaron a componerlo en 1981. Hoy, casi cuarenta años después, es un himno en cualquier fiesta de pueblo y una frase que ha trascendido al propio grupo, pues la usan pequeños, mayores, roqueros, traperos, pijos y jevis. Incluso se la cita, de refilón, en un taquillazo como Ocho apellidos vascos.

En septiembre de 1983 Eskorbuto tocó Mucha policía, poca diversión en las narices de, precisamente, la policía, en la prisión de Basauri (Bilbao). Al año siguiente, «mucha policía, poca diversión» se convirtió en el eslogan de las comparsas de las fiestas de Bilbao. Todo un hito teniendo en cuenta que, como asegura Iosu en Eskorbuto: Historia triste, los ayuntamientos no les contrataban porque consideraban que la música del grupo incitaba a la violencia y las radios no ponían sus canciones alegando que lo que hacían no era música sino ruido.

Eskorbuto: Historia triste va ya por la sexta edición. En sus páginas, Cerdán da en la clave de lo que representó el trío: «Eskorbuto fue algo más que una banda de punk-rock. Eskorbuto es una actitud, una filosofía, una religión. Eskorbuto es un grupo rebelde, contestatario y nihilista». En realidad, la frase que hicieron famosa no es tanto un ataque a las fuerzas de seguridad como, probablemente, una negación de cualquier tipo de autoridad. Algo que cobra todo su sentido en un grupo que siempre reclamó independencia. Y sobre todas las cosas, independencia musical.


Tomado de portal Icon del diario EL PAÍS (ES)