#MeQuedoEnCasa: charla de puro fútbol con Juan Carlos Osorio

Foto: Jáiver Nieto - EL TIEMPO

El DT de Nacional habla de su filosofía de juego. Sus métodos, sus ideas y sus conceptos. 

Por: Pablo Romero

EL TIEMPO

No importa que haya cuarentena, que no haya entrenamientos, que el fútbol esté detenido. Juan Carlos Osorio, el técnico de Nacional, no está de descanso. Está dedicado a profundizar sus conceptos y a reafirmar sus ideas. Pasa los días con su familia, cocina, ve alguna película, hace deporte en casa, pero la mayor parte del tiempo piensa en la pelota. Lee sobre liderazgo, sobre el cerebro y sobre táctica. En la cabeza de Osorio el fútbol no está en aislamiento. Por eso atendió la llamada de EL TIEMPO, para hablar de lo que más le gusta: del juego.

¿En estos tiempos de cuarentena, qué reflexiones futbolísticas está haciendo Osorio?
Lo que he pensado es que espero que al regreso nos respetemos más, que el que pregona o defiende una idea ofensiva como yo continúe mostrando respeto por aquellos que entienden el juego de otra manera, la de replegarse y defender, y del otro lado igual. En la medida en que respetemos, entendamos y valoremos las diferentes maneras de percibir el juego, podemos tener una mejor liga.

¿Cuál fue la decisión que tomó con su salario?
Le di un espacio prudente al club para el pago hasta que esta pandemia llegue a su término. Por el momento es retroactivo. Y si en el futuro esto se pone difícil y tenemos que considerar el contrato, las cantidades, estaré abierto a debatirlo. Estoy tranquilo. El fútbol se ha desorbitado, vive en una burbuja, es imposible que los futbolistas ganen millonadas y los doctores no se ganen ni el 10 por ciento de eso…

¿Cuál es hoy su obsesión futbolística?
El fútbol siempre se debate entre aquellos que pregonan lo ofensivo, como Guardiola o Bielsa, versus los que consideran que el juego hay que plantearlo desde cómo defenderse. Yo entiendo lo valioso que es defenderse y más allá de lo mucho que me gusta jugar bien, trato siempre de ganar, y si ganar significa defender, pues eso se hará, pero me inclino por la idea de proponer.

¿A qué se juega en Colombia? ¿Está primando el 4-2-3-1?
Sí, la tendencia es esa, es jugar con dos volantes para recuperar y uno de los dos que va más al ataque, y el ‘3’ se hace con jugadores rápidos por las bandas, replegados a formar un ‘4’; un media punta generador y un solo delantero. En Nacional la estructura de la mitad puede ser con un volante central y dos interiores, y con jugadores de banda extremos naturales, entonces es 4-3-3.

En el momento profesional en el que está hoy, ¿cuáles son sus claves futbolísticas?
Lo más importante es que cada partido hay que plantearlo teniendo en cuenta el rival. En Colombia se cree que los rivales no cuentan, y no es así, y no es el caso de Nacional al que consideran que gobierna el futbol colombiano. Entre más conozca uno al rival y menos conozcan de uno, más posibilidades hay de ganar. La otra clave es el tema de la oportunidad para todos.

La rotación…
Sí. Ese es un principio de vida. Que todos se sientan importantes. Si no consolidamos jugadores a través de partidos y competencia, no va a haber manera de hacerlo. Si tuviera que hacer una analogía es con un sala de emergencia en una clínica, ahí hay un momento para mostrar la capacidad del doctor que esté de turno; si no tuvo la oportunidad antes, quiere decir que en ese momento no tiene la capacidad.

¿Qué conceptos sobresalen en su idea?
Primero hablo del juego como corresponde. Utilizar la jerga que es. Me voy a referir a tres cosas puntuales: la posesión se habla muy generalizadamente, y más allá de la posesión (que es una secuencia larga de más de 10 pases) lo de más importancia es dónde se da esa secuencia, en qué tercio de la cancha. Dos, es importante diferenciar entre posibilidades de gol y probabilidades de gol. Tres, con frecuencia se dice en nuestro país que el equipo que juegue fútbol directo no juega a nada, y si hay algo vulnerable en que tenemos que mejorar en nuestro fútbol es en saber contrarrestar el fútbol directo. Eso se ve en las copas internacionales.

En su modelo, ¿qué papel juega el sacrificio?
Ese es un buen tema. Si hablamos de sacrificio me atrevo a decir que es sinónimo del compromiso, la solidaridad, la disciplina táctica. Es más fácil que un talentoso muestre ese sacrificio que un jugador de sacrificio pueda mostrar talento técnico. Ese sacrificio es un talento innato de dar todo a su alcance por defender. Ese sacrificio del que usted habla en nuestro caso se ve en Perlaza, en Helibelton Palacios, en Daniel Muñoz… Es un talento innato de dar todo a su alcance por defender, peor hay que valorar a los que se sacrifican por el equipo, que arriesgan en el uno contra uno, y buscan proponer. Es un tema importante. Diría que los jugadores que tienen más porcentaje de comportamiento defensivo tienen que estar comprometidos y sacrificarse en sus decisiones con la pelota, y viceversa, los que tienen más talento o condiciones ofensivas, mostrar su sacrificio a la hora de recuperar la pelota. Lo claro es que el fútbol no se puede dividir lo defensivo sin involucrar lo ofensivo, y viceversa. Uno juega sin la pelota para recuperar y tratar de agredir y cuando la tiene que el adversario no le haga daño y no tenga contacto.

Guardiola dice que los equipos deben adelantar líneas para que los habilidosos bajen menos. ¿Es usted de esa línea?
Así es, equipos como Barcelona, Liverpool, Borussia Dortmund y otros están tratando de interpretar esa gran idea de juego que la originó Johan Cruyff, que uno cuando propone juego ofensivo, en la perdida inevitable no va a regresar y poner muchos efectivos detrás de la pelota; por el contrario, trata de ejercer reacción inmediata a la perdida y trata de presionar en la zona más alta, la más alejada. Esa idea es difícil porque el jugador nuestro está más acostumbrado a replegarse, eso quiere decir que no va a defender la pelota, sino el espacio. Nosotros defendemos la pelota.

¿Qué valor le da usted al volante 10?
Como diría Mourinho, es un resolutivo, es el que puede resolver con un pase o una situación individual. En nuestro equipo el jugador resolutivo lo tenemos con Andrés Andrade, Jarlan Barrera, Estéfano Arango. Para los ingleses, el numero ‘10’ o el resolutivo debe jugar en la zona 14 del campo, ellos dividen el campo en 18, Guardiola en 20, es una zona que se llama indefendible, por delante de los defensores centrales rivales y por detrás de los volantes centrales rivales, ahí hay un espacio para que llegue o esté, porque una cosa es jugar estando y otra jugar llegando, el que pueda explotar ese espacio. Ahí se gestiona y ahí nace un alto porcentaje de las situaciones reales de gol. En Colombia están James, Cardona, Juanfer…

Ya que menciona a James, ¿en qué posición le gusta más?
Tiene dos posiciones, volante resolutivo detrás del ‘9’, en un 4-4-2 o un 4-4-1-1, con el que no me identifico, pero también por fuera en un falso extremo, como Iniesta siendo derecho y jugando de izquierdo en el Barcelona de Guardiola, para fijar espacio entre el central y el lateral.

A propósito, ¿cómo ve su situación en el Madrid?
Me da lástima esta situación, es un gran jugador, tendría que estar aportando a nuestro fútbol. Tendría que figurar más. Tiene todas las condiciones para hacerlo. Todavía está en buena edad.

Hablando de la Selección, ¿le gusta lo que propone Queiroz?
Es un tema delicado, todos saben el amor que siento por mi país, por nuestra selección, creería que está en manos de un muy buen profesional, de suficiente experiencia para sacarle el mejor provecho a los jugadores, pero sí me parce que una de las virtudes de Francia que lo llevó a ser campeón del mundo es la posibilidad de cambiar de defensa de 4 a una de 3, y no hay muchas selecciones que puedan hacer eso y Colombia lo puede hacer por la velocidad de nuestros defensores, porque les gusta el uno contra uno, porque en una pelota larga a Neymar o a Mbappé los nuestros, Sánchez, Murillo, en su momento Zapata, Mina, se sienten orgullosos de competir a esa pelota larga y darán la vida por llegar primeros, sienten el fútbol de esa manera, con características atléticas, fibra muscular de grandes atletas, son defensores en campo abierto. Una cosa es jugar como la mayoría a defender en campo estrecho y atacar en campo amplio, y lo contrario es de pocos, de defender a espacio abierto y atacar en poco espacio. Es una Selección que puede hacer eso.

¿Usted prefiere entrenar clubes o selecciones?
Hay grandes diferencias, pero al día de hoy creo estar preparado para ambas, la diferencia a nivel del club es el día a día para entrenar comportamientos, mejorar la toma de decisiones, por las restricciones, por las reglas de comportamiento que uno pueda usar en sesiones de trabajo para generar comportamientos precisos; en la selección es menor el tiempo que se tiene, la ventaja es decidirse por una estructura. La selección es mucho más viable, porque a nivel de club es casi lo contrario, es decidir estrategia y estructura de acuerdo a los jugadores; en la selección se elige la estructura y a partir de ahí se selecciona a los jugadores.

¿La selección Colombia sigue estando en su cabeza?
Seguiré trabajando, claro, seguiré preparándome para algún día poder competir por ese honor y el privilegio al que aspiramos todos y tenemos el derecho.

¿El VAR llegó para ayudar el fútbol o para perjudicar?
Queda claro una vez más que el cerebro humano está por encima de todo. Ahora resulta que tenemos cantidad de cámaras para tomar una decisión, pero es el ser humano el que decide sobre lo que ve en el video. Le debemos apuntar a llegar a un momento donde no se pierda tanto tiempo en la revisión, porque es importante tener esa herramienta en jugadas decisivas, pero no caer en un tiempo en espacios de uno o dos o tres minutos para decidir, eso le quita ritmo al juego.

Usted ha pedido a gritos que los equipos se preocupen por mejorar el tiempo real de juego. ¿Cree que esto podrá mejorar?
Sobre el tiempo de juego, yo solo quiero invitar a mis colegas a que tengamos una liga de alto nivel y para eso tenemos que tratar de aumentar el tiempo de juego efectivo, para los ‘scouts’ que vienen de otras partes hay juegos tan tediosos y con letargo que no se destaca ninguno. Si queremos una liga como las mejores uno de los ítems es ese, jugar más rápido, con más determinación y vehemencia, con más compromiso, más virilidad y con respeto, así podemos tener una gran liga, ojalá de las mejores del continente.

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO


Tomado del diario EL TIEMPO