De Portishead a Los Planetas, pasando por Rick Astley: 30 personas nos revelan qué concierto les cambió la vida

Foto: En España, según el Anuario de la música en vivo, el sector de la música en vivo lleva cinco años creciendo ininterrumpidamente. En 2019 se registró una facturación récord: 382 millones, un 14,6% más en relación a 2018. Montaje: Blanca López-Solorzano

Cantantes, artistas, periodistas especializados y amantes de la música recuerdan para ICON qué actuación les hizo levitar sobre el patio de butacas, ya fuese en un estadio o en una sala pequeña y viendo a un grupo superventas o a un cantautor desconocido

Por: Sara Navas

Icon / EL PAÍS (ES)

«Si uno está tocando frente a 20.000 personas tiene que darles algo que ver. Creo que por eso me desnudo en el escenario. Si el público está frío no hay nada mejor que tirar la ropa al suelo. Un músico tiene que dar a la gente que va a verle algo que recordar para que dentro de diez años puedan decir: ‘¡Sí! ¡Yo ví a Green Day! ¡Y Billie Joe se desnudó!». El líder de la banda de Berkeley tiene claro qué es lo que un artista debe ofrecer sobre el escenario para que una actuación quede grabada en la retina de sus espectadores. Sin embargo, esta fórmula no es infalible.

En nuestro país, según el Anuario de la música en vivo, publicado por la Asociación de Promotores Musicales, el sector de la música en vivo lleva cinco años creciendo ininterrumpidamente. En 2019 se registró una facturación récord: 382 millones, un 14,6% más en relación a 2018. Tal y como explican, este incremento se debe sobre todo a que hay menos presión tributaria, «lo que ha beneficiado el retorno de las grandes giras internacionales y la reactivación económica del sector».

Lo que la música en directo provoca en cada miembro del público es subjetivo: los sentimientos entre los asistentes a un mismo concierto pueden ir de la mayor de las alegrías al mayor de los rechazos pasando por el tedio o la melancolía. Desde ICON hemos hablado con una treintena de personas – anónimos, artistas y críticos musicales– para que nos cuenten cuál fue (y por qué) el mejor concierto que han presenciado en España.

– Wilson Pickett en el estadio de Riazor en Coruña en julio de 1993 (Xoel López, músico). «Tenía 14 años y recuerdo que era el último concierto que se hizo en el estadio de Riazor en Coruña. Nunca había visto soul en directo y ver a uno de los más grandes con la garra que tenía la banda con los metales y los vientos y un Pickett tremendo fue alucinante. La recuerdo como la experiencia más emocionante en directo y que más me marcó en mi vida. No solo me encantó sino que cambió mi manera de entender los directos».

– Chambao en el Wizink Center de Madrid el 13 de enero de 2018 (Brisa Fenoy, cantante y compositora de Lo malo). «Ha sido el mejor concierto que he visto por muchos motivos. El más importante es por mi admiración hacia la Mari y su Chambao a cuestas durante más de una década conmigo. Sus armonías, sus instrumentos de viento, su voz y sus letras me transportaron a otro mundo en el que vi las estrellas y a mí misma en mi raíz. No fue un concierto un concierto, fue un verdadero viaje hacia lo más profundo de mi ser, de mis miedos, de mis voces internas y de mi paz. Sin duda, la Mari es para mí un referente personal y profesional. Gracias a Chambao yo crecí creyendo en mí en que podía conseguir hacer de mi música mi trabajo y un despertar para los demás».

– System of a down en el Download Festival de Madrid en 2017 (El niño de la hipoteca, músico). «Es mi banda favorita y dieron un conciertazo. No hace falta más. Yo creo que si vas a ver a tu banda favorita y toca bien da igual qué espectáculo de Hollywood veas o qué grandísima superproducción a lo Super Bowl con 20.000 petardos y fuegos que al final lo que importa es la música y a veces nos olvidamos de eso. Ya está el Circ du soleil para hacer grandes espectáculos. Los grandes conciertos con magias se escapan un poco de la música y nos olvidamos de que un concierto es una persona haciendo música en directo. Y eso es lo que habría que reivindicar».

– Jesús Bienvenido en el Café Teatro Pay-Pay de Cádiz en 2020 (El Kanka, músico). «Reivindicando como creo que es necesario los conciertos en salas pequeñitas, hace muy poco asistí a uno de los mejores que he visto: el de Jesús Bienvenido, alguien relativamente poco conocido fuera del mundo del carnaval, pero tiene en su haber la autoría de maravillosas comparsas, así como un gran disco como cantautor y unas pocas de canciones compuestas para otros artistas. Lo pude ver en el mítico Café Teatro Pay-Pay, en el barrio del Pópulo (Cádiz), el espectáculo tiene por nombre El Balsero y en él se dan lugar la canción de autor, el carnaval e incluso el teatro. Él está enorme, canta hermoso, y te va meciendo en su historia de soledad y esperanza».

– Radiohead en la plaza de toros de Bilbao en 2001 (Pucho y Guille Galván, cantante y guitarrista de Vetusta Morla). En un reportaje de EL PAÍS, los miembros de la banda de Tres cantos recordaron los mejores conciertos de su vida. «Flipé en colores. Me quedé enmudecido. Fue acabar ese concierto y dije: ‘Hala, ¡al local de ensayo! Hay que currar mucho para llegar a este nivel”, confesó Pucho. “Aquel concierto fue estar como en un Costello —sala madrileña a la que acuden muchos músicos españoles—, pero en gigante. Estaban todos los músicos de Madrid allí y salimos embobados. Teníamos la sensación de que debíamos dejar la música y al mismo tiempo con la idea de que, si había un camino, esta gente de Radiohead tenían una luz para guiarnos”, matizó Galván.

– Kiss en el Pabellón del Real Madrid el 13 de octubre de 1983 (Miguel Ángel Bargueño, periodista musical). «No es el mejor que he visto, pero posiblemente el que más me ha marcado, por su carácter de experiencia iniciática. Tenía entonces 16 años y era mi primer gran concierto. Para un adolescente que creció con el heavy de los ochenta, Kiss, héroes de cómic que hacían rock, representaban el summum del atractivo. Por desgracia, acababan de quitarse el maquillaje y el vestuario de ciencia ficción; pero contemplar a mis ídolos y escuchar sus clásicos supuso una revelación. Me impactó el gran final, con Paul Stanley rompiendo su guitarra y lanzando los restos al público. Supe que quería vincular mi vida al rock, y por suerte lo he conseguido, aunque sea con un teclado de ordenador».

– Ben Frost en el LEV de Gijón de 2015 (Iñigo López Palacios, periodista). «Fue una cosa espectacular. Venía a tocar AURORA, un disco que había sacado poco antes, del que yo había oído muchas cosas buenas, pero no había escuchado. Y menuda sorpresa. Aquello era la leche. Solo sintetizadores y percusión que ocupaban todo. Sonaba muy alto y tan intenso que parecía que se comía el mismo aire de la sala. Era sofocante, como si de repente el oxígeno fuera más denso. Tan oscuro que juro que en algún momento me acojonó un poco. Me pareció que nunca había escuchado algo que explicara tan bien la sensación de indefensión que sentíamos entonces. Ya sabes: la puta crisis. Y fue maravilloso, porque es muy complicado escuchar algo que tenga peso de verdad, que sea… no sé cómo explicarlo, ¿importante?».

– Van Morrison en La Riviera de Madrid el 27 de febrero de 1997 (Fernando Neira, crítico musical). «Fue musicalmente grandioso. Cuando dio este concierto el último disco que había publicado era Days like this e hizo algo atípico en ese momento: más de una cuarta parte del concierto se compuso de temas inéditos que el público no conocía y que se publicarían en su siguiente disco The Healing Game. Recuerdo que estaba conmovido con canciones que no había escuchado antes. Fue un espectáculo sensacional, pero acabó de la peor forma. Van Morrison se cabreó mucho cuando iba a empezar los bises porque la gente empezó a hablar y terminó abandonando el escenario de malas maneras. Me quedé chafado por haberme perdido tres o cuatro temas que me hubieran sabido a gloria, pero nos lo teníamos bien merecido».

– Damien Rice en Calella de Palafrugell, Girona, en 2018 (Gonzalo Izquierdo, opositor). «El sitio, un jardín botánico en un acantilado con vistas al Mediterráneo, era mágico. El ambiente que se respiraba también. Fue el primer concierto que Damien dio en España al margen de festivales y lo remarcó en varias ocasiones durante la noche. Él estaba comodísimo y se le veía feliz. Durante esta gira que hizo por el Mediterráneo se trasladaba en barco, donde también dormía, junto a sus músicos y esto se notó en la gran compenetración que había entre todos ellos. Fue un verdadero privilegio disfrutar de un concierto como este».

– Morrissey en el AV Festival de Fuengirola el 3 de julio de 2004 (Antonio Agredano, periodista). «Era algo extraordinario que este hombre viniera a España en un formato tan reducido. Creíamos que sería imposible pillar entradas pero no llenó. Acababa de sacar un buen disco en solitario y metió canciones de los Smiths en el repertorio. Arrancó con Shakespeare sister y fue flipante. Tenía 24 años y recuerdo que fui con Adolfo, cantante de mi grupo, Deneuve, y con Carmen, mi exnovia. Nos besamos, nos abrazamos, saltamos y fuimos muy felices. Como si hubiéramos vivido algo único».

– UB40, Pretenders y U2 en el Santiago Bernabéu de Madrid el 15 de julio de 1987 (Ana Revilla, bióloga). «Tenía 16 años y era la primera vez que iba a un concierto. Veneraba a U2 y me canté todas las canciones de uno de sus mejores discos (The Joshua tree). El nivel de los tres grupos era altísimo y el ambiente del estadio era atronador porque estaba a tope, tanto en las gradas como en el césped. Éramos 115.000 personas. Me pareció una experiencia casi mística».

– Paco de Lucía en el Teatro Monumental de Madrid, años noventa (Carlos Marcos, periodista cultural). «Paco de Lucía siempre reconoció que actuar en Madrid le ponía muy nervioso. Siempre. Incluso cuando era considerado el mejor guitarrista del mundo. En ese punto estaba cuando yo lo vi. Se habían agotado las entradas hacía tiempo. Cuando salió al escenario, vestido de negro y camisa blanca, pareció pequeño, tímido. Se sentó, balbuceó un ‘buenas noches’, calentó con su guitarra unos segundos y… Durante dos horas largas aquello fue apabullante. He visto muchos conciertos en mi vida, a muchos de los más grandes. Pero ninguno tanto como él».

– Radiohead en el BBK Live de Bilbao de 2012 (Adrián Grant, escritor). «Sonaron genial y fue un concierto muy emotivo. Era el primero que daban en mucho tiempo porque habían tenido una accidente durante la gira. Iba con una chica que me gustaba mucho y cuando tocaron Paranoid android se puso a llover cuando cantaban eso de ‘rain down…’ Fue mágico».

– Love of lesbian en el Teatre Condal de Barcelona en mayo de 2019 (Pep Escoda, fotógrafo). «Me quedo con este por su puesta en escena, por la elección del repertorio de canciones y, sobre todo, por el carácter intimista que hubo durante todo el concierto».

– Nick Cave en el Palacio de Congresos de Madrid el 22 de mayo de 2015 (Jesús Úbeda, periodista). «Incitó a la anarquía y fue como místico. Cuando tocó Tupelo se bajó con el público y lo tuve a dos metros. Vino con una versión reducida de los Bad Seeds y sonaban magníficos, como el ejército de algún dios de la guerra. Cave empezó el concierto con Whe know who U R, una canción preciosa. Se sentía encorsetado por el aforo , había como dos o tres metros entre  el escenario y la primera butaca y Cave empezó a demandar, primero, y a exigir, después, al público que se acercara. A la cuarta canción, Higgs boson blues, se desató la locura y una marabunta nos acercamos al escenario. El espectáculo acabó con Push the sky away y cinco chicas del público se subieron al escenario. Fue increíble, rozó la trascendencia».

– Los Who en el Azkena Rock Festival de Vitoria de 2016 (Conrado Martín, batería). «Fue mi primer concierto grande. Tenía 17 años. Los Who para mí fueron mi despertar musical y poder verles en directo fue una pasada. Empezó a sonar The kids are alright y se me saltaron las lágrimas».

– Neil Young en el Mad Cool de Madrid en 2016 (Fernando Navarro, periodista). «Aquel día fue ver a un músico elevarse por encima de su leyenda hasta convertirla en realidad sobre el escenario. Acompañado de Promise of the real, una banda mucho más joven que él y con los dos hijos de Willie Nelson, Neil Young demostró un ímpetu de rock arrasador. Septuagenario que parecía tener otra vez 20 años y como con la loca idea de que el fuego del rock siguiese vivo otro siglo más. Señaló la luna llena nada más empezar y los astros estuvieron a nuestro favor con una actuación memorable».

– Bruce Springsteen en el Palau Sant Jordi de Barcelona el 16 de octubre de 2002 (Jordi Bakero, técnico en televisión). «Le había visto cuatro o cinco veces antes y le he visto muchas veces después, pero ninguna como aquella. Ese día fue especial, se notaba que Bruce se lo estaba pasando especialmente bien y la banda también. El público estaba entregadísimo. La primera hora del concierto la emitió en directo la MTV en Europa. Incluso entre los especialistas de Springsteen, hay gente que le ha visto más de 120 veces por el mundo, se dice que ha sido de los mejores conciertos de su carrera. Presentó un disco genial con una banda genial y con Bruce en plena forma. Fue una pasada».

– James Brown en Poble Espanyol, Barcelona, el 10 de julio de 1995 (Toni García, periodista). «Los rumores decían que estaba acabado pero verle, si te gusta la música, es como ver al espíritu santo, si eres católico. Se cascó dos horas y media de concierto. Cuando llegué a casa me sentía como si me hubiera liado con Scarlett Johansson mientras me bañaban en champán francés».

– Portishead en Poble Espanyol, Barcelona, 23 de junio de 2012 (Xavi Sancho, periodista). «Es curioso que una de las mejores bandas de estudio de los noventa llegara al año 2012 siendo uno de los mejores grupos en directo del universo. Ver a Portishead es siempre una experiencia maravillosa. Pero ese atardecer en Montjuic fue especial. Para empezar, la plaza del Poble Espanyol tiene una mística propia. Ahí vi bajo el diluvio a White Stripes y a Pulp despedirse. Y ahí salieron Beth Gibbons, Geoff Barrow, Adrian Utley y su tropa a repasar sus excelentes tres discos. No creo que haya ninguna otra banda tan capaz de ser técnicamente quirúrgica y a la vez extremadamente empática. Supongo que tiene que ver en lo bien que se lo pasa Barrow sobre el escenario y lo mal que lo pasa Gibbons. Aquella tarde fue sublime, tanto que hasta la cantante terminó emocionada –en otros artistas que se diviertan o no me la suda, pero Beth siempre quiero que sea feliz–, dando las gracias y abrazando a la primera fila de un público que, durante todo el concierto, nos mirábamos y nos felicitábamos por haber decidido estar ahí para ver al grupo de nuestra vida. Pagaría por ser miembro de Portishead, al menos, un año».

– Rick Astley en La Riviera de Madrid el 17 de septiembre de 2015 (Lupe Clemente, fotógrafa). «Fui con mi novio y una amiga y tuve que pagarles las entradas y unas cañas para que me acompañaran pero mereció la pena. Lo disfruté muchísimo. Éramos unos cuarentones súper nostálgicos. Estoy segura de que recordaré este concierto cuando tenga 70 años mucho más que otros que he visto de Metallica o Foo Fighters, que también me encantan».

– Bruno Mars en el Palacio Vistalegre de Madrid el 15 de noviembre de 2013 (Guillermo Navas, trabaja en márketing). «Tuvo todo lo que un buen concierto debe tener: una gran puesta en escena (bailarines, atrezzo, luces…) y un cantante que canta en directo igual de bien que en las grabaciones de estudio y toca varios instrumentos. Lo disfruté muchísimo y no he vuelto a ir a un concierto que supere a este».

– Los Planetas en el Festival Tomavistas de Madrid en 2018 (David Moya, coordinador de comunicación y márketing). «Los planetas son un grupo que se asemeja bastante a una secta. Jota es su amado líder y todo lo que haga o diga se aplaude sin rechistar. Pero tienen un problema, sus directos no suelen ser buenos, de hecho suelen ser malos. Y por mi juventud (tengo 24 años) todos los vistos hasta la fecha habían sido penosos. Sin embargo, este fue épico. La selección de temas fue impecable, tocaron éxito tras éxito, la gente estaba entregada coreando todas las letras y saltando al ritmo de la música… Todo fue perfecto, la verdad».

– Muse en el Wanda Metropolitano de Madrid el 26 de julio de 2019 (Julia Nowicki, presentadora de radio y televisión). «Sin duda el mejor concierto de mi vida. Su música en directo es tremenda y su espectáculo, lleno de luz y artificios, impacta muchísimo».

– Leonard Cohen en el pabellón Paco Paz de Ourense en 2010 (Isaac Pedrouzo, periodista). «Sin ser yo muy seguidor de Cohen decidí ir al concierto. Duró tres horas (con un descanso de 25 minutos) y fue al terminar cuando entendí que había presenciado al único. La actuación fue impecable y estuvo llena de canciones incontestables a las que no había prestado atención antes.  Me marcó mucho ver a un hombre octogenario con esa voz y esas maneras».

– Bon Iver en Poble Espanyol, Barcelona, el 27 de julio de 2012 (Celia Cuervo, periodista). «El ambiente era espectacular. La gente estaba en silencio porque así lo pide un concierto de Bon Iver y era verano, el sitio era muy agradable… Fui muy feliz».

– The Offspring en el festival Tsunami Xixón de 2017 (Sergio Maestro, ingeniero químico). «El ambiente era un espectáculo. Fue en la Universidad Laboral de Gijón, un sitio precioso. Me alucinó cómo pese a la edad del grupo [sus integrantes rondan los 54 años] eran tan inmensamente superiores encima del escenario que el resto del grupos que actuaron en el festival».

– Deluxe en La Riviera de Madrid el 24 de noviembre de 2007 (Javier Palacios, gestor). «Lo recuerdo como algo épico. Fui con 15 amigos y allí me encontré a otros colegas de la sierra. Teníamos muchísimas ganas y nos pasamos el concierto coreando ‘¡Xooooel, Xoel, Xoel, Xoel!’. Al final la gente nos seguía el cántico y fue increíble».

– Miles Kane en la Joy Eslava de Madrid el 7 de noviembre de 2013 (Albert Vaquero, gestor cultural). «Presentaba su segundo disco y me voló la cabeza. Yo por entonces era muy mod y me flipaba todo el rollo británico y toda la gente entre el público era súper british. Me dejó soprendidísimo el sonido, la actitud, las canciones… Me dejó muy tocado y tanto yo como los amigos con los que fui al concierto lo recordamos como el mejor concierto que hemos visto nunca».

– John Fogerty en el Azkena Rock de Vitoria en 2017 (María Canet, historiadora). «No es solo porque Fogerty sea una leyenda. Además, hubo un momento mágico durante el concierto en el que, cuando estaba tocando Have you ever seen the rain, empezó a llover y la lluvia duró lo que duró la canción. Luego paró».


Tomado del portal Icon del diario EL PAÍS (ES)